Biblioteca resguarda los amoríos de Borges

A la biblioteca han llegado incluso cosas insólitas, como un diario con una bala dentro.
A la biblioteca han llegado incluso cosas insólitas, como un diario con una bala dentro.

La colección de la Biblioteca Nacional de Argentina, en Buenos Aires, consta de unos 3 millones de piezas —entre libros, diarios, partituras, mapas, fotografías, discos y otros—, pero crece de forma constante.

Al cruzar sus puertas, se abre un universo de anaqueles, montacargas, escaleras, salas con temperatura y humedad controlada, talleres y máquinas, habitado por expertos apasionados que catalogan, restauran, ordenan, investigan, microfilman y digitalizan el patrimonio bibliográfico nacional.

De las cosas que más resaltan son el registro de un amorío telefónico que Jorge Luis Borges mantuvo durante más de dos años con una mujer y mapas que borraron la presencia indígena en el país.

Los recién llegados son recibidos en la sección Adquisiciones, donde se los sella y se les pone una alarma. Luego pasan al Departamento de Procesos Técnicos para ser catalogados y ordenados por tamaño, antes de seguir rumbo al depósito general.

Allí, distribuidos en tres sótanos —que ocupan 19 mil metros cuadrados del edificio diseñado por Clorindo Testa— las publicaciones posteriores a 1940 aguardan el llamado de algún lector para ser subidos en montacargas hasta las salas de lectura.

En caso de necesitar más cuidados, al paciente se le interna en Preservación y Restauración. En ese taller, con paciencia infinita, manos expertas y detallistas reparan daños pieza por pieza.

Algunos de los libros que reciben se rompen con solo tocarlos, lo que obliga a extremar las precauciones. Para la limpieza utilizan pinceletas de cerda suave y goma de borrar rallada; para remendar, hojas rotas, papel Japón y un adhesivo natural formado con almidón de trigo y agua.

“Los criterios de conservación son el respeto al original y la reversibilidad de todos los tratamientos. Por eso se usa este engrudo, porque con un poquito de humedad se puede sacar el papel Japón”, explican los restauradores.