A las 9:30 de la mañana se abren con puntualidad las puertas de la Biblioteca Vasconcelos. En la explanada, pequeños grupos de personas se juntan y esperan la hora para ingresar. También hay gente que llega sola. Entran, quizá, en la primera media hora, 70 u 80 personas que, como muchas más, durante los dos años del confinamiento no pudieron acceder al acervo.
“La reapertura de la Biblioteca Vasconcelos fue planeada en cuatro etapas en las que se siguieron las recomendaciones sanitarias. La primera etapa empezó el pasado 7 de marzo y se enfocó en la devolución de todos los libros que se encontraban en préstamo a domicilio antes de la pandemia. No se aplicaron sanciones por la entrega tardía de los materiales”, explica Francisco Salvador Nava, subdirector de Servicios Bibliotecarios en la Biblioteca Vasconcelos.
“En la segunda etapa abrimos el acceso presencial a las actividades culturales y dos presentaciones de libros: ‘Emma y las otras señoras del narco’, de Anabel Hernández, y ‘El bosón de Higgs no te va a hacer la cama: la física como nunca te la han contado’, de Javier Santaolalla. El 18 de abril empezamos la tercera etapa de reapertura con los servicios de la planta baja. En esta cuarta etapa se abre la colección general, permitiendo el acceso a los espacios donde la gente realiza sus actividades”, indica Nava.
En la planta baja está la sala infantil, vacía en ese momento por el horario escolar, “pero después de las 11 y los fines de semana empieza la afluencia”, precisa Dolores Soriano, encargada de la logística y curaduría de la agenda de la biblioteca. A un par de metros se encuentra la sala de lengua de señas mexicana. En esta, los usuarios pueden disponer de un software de audio que los guía, se transcriben textos con una impresora de caracteres en braille sobre papel opalina.
En las estanterías hay una colección de audiolibros: Ana Karenina, Adiós a las armas, En busca del tiempo perdido, la obra poética de Sor Juana. En una de las computadoras trabaja Juan Carlos, maestro de computación que se coloca los audífonos, escucha el software y planea sus clases. Volver allí significa una espera de dos años que por fin acabó.
También hay una colección de literatura en Braille que se conforma por alrededor de 800 títulos divididos en 2 mil 500 volúmenes (una página de Word a doble interlineado se puede convertir hasta en 10 cuartillas en el formato braille). Mientras que en el área infantil, el Día del Niño, en coordinación con el programa Alas y Raíces, hubo una sesión de cuentos con lenguaje de señas.
En esta etapa, cuenta Francisco Salvador Nava, se espera que la afluencia se estabilice hasta los 3 mil usuarios por día. Antes de la pandemia de covid-19 los registros de la biblioteca indicaban hasta 12 mil personas solo en un sábado y 6 mil entre semana; 2 millones de usuarios registraba anualmente previo a marzo de 2019, cifra que la vuelve la biblioteca más visitada de México.
Ahora hay 176 trabajadores en todo el inmueble y poco a poco se reincorpora el sector con comorbilidades. Los horarios de servicios se recorrieron de lunes a domingo, de 9:30 de la mañana a 4:30 de la tarde. Poco a poco empieza a llegar más gente a la Biblioteca. Es como empezar de cero.











