¿Qué leían los grandes escritores e intelectuales mexicanos? Aunque hay un circuito de librerías y bibliotecas casi ineludibles en la Ciudad de México, difícilmente se puede descubrir en este qué libros tenían ciertas figuras de la cultura nacional en sus casas. Más allá de algunas publicaciones especializadas (está, por ejemplo, el catálogo bibliográfico de la Capilla Alfonsina, que registra los títulos en la biblioteca de Alfonso Reyes) es sencillo rastrear los acervos de un par de figuras.
No es gratuito que exista El Estanquillo, museo dedicado al universo de Carlos Monsiváis y su voluntad de coleccionista. Además de dicho recinto, en la Biblioteca de México (conocida como La Ciudadela, la Vasconcelos o la Balderas) está el acervo de Monsi. Entre libros de otros autores, revistas, diarios, las propias publicaciones del autor de Apocalipstick, y demás, se estima que lo integran 24 mil piezas, aunque la cifra puede ser mayor.
Principalmente hay títulos de literatura (cuento, ensayo, poesía) y una invaluable colección hemerográfica. Cabe destacar que no es la única disponible. También están las bibliotecas de Antonio Castro Leal, Alí Chumacero, José Luis Martínez y Jaime García Terrés.
Efraín Huerta y Salvador Novo
La Casa del Poeta (avenida Álvaro Obregón 73, Roma Norte) es una visita obligada para los devotos de las letras, no solo porque Ramón López Velarde vivió allí de 1914 a 1921, año de su muerte, sino porque su biblioteca tiene, desde 1992, los acervos de Efraín Huerta y Salvador Novo (en total, contando los libros que la institución recibe a través de donativos, hay alrededor de doce mil volúmenes; la mayoría, de poesía).
En la casa también se exhiben algunas fotografías que Rogelio Cuéllar les tomó a varios escritores.
Genaro Estrada
En el Antiguo Oratorio de San Felipe Neri (República de El Salvador 49, Centro) se encuentra la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada. Consta de más de 114 mil libros y es, digamos, un lugar obligado para quienes buscan especializarse en temas económicos. En los muros de la sala principal Vlady pintó el mural La revolución y los elementos.
Además de la biblioteca de Genaro Estrada, poeta menos reconocido de lo que merece, hay miles de libros que datan del siglo XVI, incunables, publicaciones referentes de la historia nacional (El Ahuizote, El Hijo del Ahuizote, Regeneración) y, desde hace décadas, un vasto archivo de los periódicos mexicanos actuales.











