El Paraguas, fuente central del Museo Nacional de Antropología, la cabeza momificada de una guacamaya, así como indumentarias tradicionales y de época, pintura mural, obras de arte, acervos documentales y edificaciones prehispánicas recuperaron su esplendor tras los procesos de limpieza y restauración a los que fueron sometidos durante el año.
Durante 2018, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se encargaron de restaurar una diversidad de bienes y elementos arquitectónicos como parte de su labor de conservación del patrimonio cultural.
El Adoratorio de Ehécatl, ubicado dentro del Metro, en la estación Pino Suárez, fue objeto del más importante trabajo de conservación desde su apertura pública en 1969.
Para ello, los expertos utilizaron la técnica de encalamiento y con el uso de materiales propios a la edificación prehispánica recuperaron el aspecto que debió tener ese templo dedicado al dios mexica del viento, construido hacia 1400 después de Cristo, bajo el gobierno del tlatoani Huitzilíhuitl.
La Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) realizó trabajos de conservación del colorido plumaje de una guacamaya bandera, momificada de manera natural en la cueva Avendaños, Chihuahua.
Los trabajos incluyeron su cráneo y la amplia variedad de artefactos elaborados con fibras naturales, materiales vegetales y piel de animales, descubiertos en un contexto, posiblemente mortuorio, de dos mil años de antigüedad.
Los profesores de la ENCRyM intervinieron el conjunto de murales creados por Roberto Cueva del Río, entre 1933 y 1941, en el Instituto Cultural Mexicano (ICM), antigua Embajada de México en Washington.
Mientras que alumnos de la escuela efectuaron la estabilización de dos huipiles del Fondo Reservado de la Colección Etnográfica del Museo Nacional de Antropología.
Como parte de los cursos intersemestrales de esa institución, un grupo de alumnos intervinieron tres tocados femeninos, conocidos también como bonetes, fechados a partir de la segunda mitad de siglo XIX y principios del XX, además de un vestido que presentaba alteraciones por el uso.
Las piezas forman parte de la Colección de Indumentarias y Accesorios del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec. Otra pieza intervenida por estudiantes y profesores de la ENCRyM fue la Tabla Nierika, atribuida al artista chamán José Benítez Sánchez, en la que se aprecian coloridos elementos que forman parte de la cosmovisión wixárika.
En los talleres de la escuela también se intervino un cocodrilo (Crocodylus acutus) taxidermizado, pieza representativa de las colecciones de ese recinto nayarita, el cual presentaba deterioros ocasionados por factores ambientales, envejecimiento y abrasión.
Los restauradores del INAH también trabajaron en la estabilización del Fondo Conventual del Museo y Archivo Histórico Casa de Morelos, en Morelia, Michoacán, integrado por mil 507 volúmenes impresos entre los siglos XV y XIX, que sirvieron para la formación espiritual de las órdenes franciscanas, agustinas, mercedarias, capuchinas y jesuitas que se asentaron en la ciudad de Valladolid, durante la Colonia.
Por otra parte, especialistas en restauración del Proyecto Templo Mayor estabilizaron casi 70 cartílagos rostrales de peces sierra hallados en diversas ofrendas.
Durante este año, el INAH desarrolló el Proyecto de Conservación e Investigación de Pintura Mural en la Costa Oriental de Quintana Roo, cuyo objetivo es indagar, conservar y difundir las manifestaciones pictóricas existentes en la arquitectura de Tulum y de otras urbes prehispánicas de la región maya.
En Ramos Arizpe, Coahuila, el instituto realizó la primera etapa de restauración de la mítica Capilla de Nuestra Señora del Rosario, donde la voz popular cuenta que el cura Miguel Hidalgo ofició su última misa.












