Rubén Blades ha vivido las ventajas y desventajas de pertenecer a una disquera. Como músico independiente (lo es desde hace 15 años) comparte que ha tenido que regrabar temas icónicos como “Pedro Navaja”, del que es autor, para que sea totalmente suyo, y lamenta que más músicos pasen por esa situación.
“¿Saben lo que es ser la familia de Héctor Lavoe y no ser dueño del producto del trabajo de Lavoe? ¿O de Ismael Rivera? Eso es una injusticia increíble que no se corrigió nunca. (Las disqueras) se cobraban hasta el último centavo del costo del disco, lo extraían de nuestras regalías y después al final seguían siendo dueños del disco”, señala.
“Lo que he estado haciendo hace rato es grabar mis temas, que yo tenga mis propios másters eso no se les ocurrió a esta gente, que el músico iba a tener la capacidad de grabar sus propios temas y que éstos fueran suyos, así que cuando yo me muera se los puedo dejar a quien se me dé la gana, a mi familia, a mis amigos, a quien yo quiera. Tuve que regrabar todo y estoy en ese proceso”, señaló.
El salsero presentará la noche de este miércoles en el Auditorio Nacional su espectáculo Rubén Blades con Roberto Delgado Salsa Big Band, acompañado por la banda Making Movies como telonera. En conferencia este martes, señaló que el problema de los derechos de la música es común, sobre todo en la gente de su generación. “A nosotros nos pagaban 12 centavos por cada disco. Fue un periodo difícil; por un lado te daban la posibilidad de la distribución pero por otro no tenías la posibilidad de disfrutar tu trabajo y al final tu familia terminaba siendo despojada del producto de tu talento, cosa que me parece injusta y absurda”, relató.
Para el panameño actualmente los artistas independientes tienen una mayor opción al distribuir su música en internet ahora, dice, el reto está en hacerse notar. A su paso por la Ciudad de México, Blades también aprovechó para reunirse con jóvenes de una secundaria en Tepito donde ofreció una charla.
“Fue una cosa extraordinaria, me gusta porque aprendo mucho de ellos”, indicó. “Yo les decía que cuando estuve en la escuela fracasé matemáticas, música y artísticas. Les decía que los fracasos no son finales, uno aprende y lo que nos debía preocupar no era caernos sino no levantarnos”.











