Bonilla reaparece en el Teatro de la Ciudad

En el escenario del Teatro de la Ciudad, se llevó a cabo la celebración de los diez años de Puño de Tierra y Héctor Bonilla, miembro de esta compañía, no estuvo en escena, pero sí atento a cada diálogo de la obra Almacenados, montaje elegido para conmemorar esta ocasión especial.

“Entre nosotros hay una comunicación que va más allá de las palabras, él llegó al teatro, nos dimos un abrazo, entre piernas (los costados del escenario) lo veía y estaba junto a él diciendo los textos que durante 10 años él ha dicho. La figura de mi padre es un legado de amor, de ejemplo, de responsabilidad y de congruencia que siempre está ahí, aunque no venga las funciones”, declaró Fernando Bonilla, quien desde el año pasado debido a problemas de salud, sustituye a su padre en Almacenados.

Durante dos horas, Sergio y Fernando Bonilla contaron la historia de don Lino, un almacenista que está a punto de jubilarse, y de Nin su reemplazo. Al finalizar la función el público se puso de pie para aplaudir el trabajo de estos dos actores que hicieron honor a su apellido. Fernando Bonilla, antes de iniciar la ceremonia para develar la placa por el décimo aniversario, recordó a la actriz Marta Aura, quien falleció el viernes pasado y que definió como una gran maestra, y de manera espontánea el público le dedicó un aplauso.

Después el actor procedió a recordar que la compañía nació en 2012 y su primer montaje fue Siglo XX que estás en los cielos, pero mientras estaban en los ensayos él estuvo a punto de morir y eso le cambió la perspectiva de lo que era la vida y el teatro, así que tomó la iniciativa de crear Puño de Tierra, haciendo referencia a la canción del compositor Carlos Coral, y posteriormente hicieron un recuento de las 25 montajes que han realizado en una década.

Cuando Fernando Bonilla pidió que subieran al escenario todas las personas que habían colaborado con Puño de Tierra, algunos actores se levantaron de su butaca y subieron al escenario, pero los aplausos se hicieron más fuertes cuando Héctor Bonilla apareció en escena caminando apoyado de una andadera y de su esposa Sofía Álvarez; finalmente sacó un asiento y se sentó a un lado de placa, sin dar declaración alguna, pero muy bien cuidado por todos. Para esta ocasión se invitó como padrinos a Bruno Bichir y Sabina Berman, pero ella no pudo estar presente por padecer covid-19, así que tomó la palabra el menor de los Bichir.

“El legado que ha sido para México, para el mundo, para mi persona particularmente, los Bonilla y quienes nos acompañan, porque sería injusto no hablar de Sofía y las otras almas que han acompañado este viaje hasta este momento. Me tiemblan las piernas porque el teatro lo mueve todo, nos hace y nos deshace, y este momento efímero nos queda para toda la vida, ahora que mencionaste a la querida Marta, cómo estamos constantemente en los escenarios celebrando la vida y la muerte”, expresó.

También compartió que como actores constantemente se preguntan si vale la pena lo que hacen, a lo que respondió que sí, porque cambian el corazón, el alma y el pensamiento del que está en frente y de ellos mismos, algo que para él puede cambiar el curso del universo. “Fernando, eres mi hermano, igual que Sergio. Me acuerdo mucho de estar a los seis años en una plaza y estábamos como niños corriendo, sin saber que nos íbamos a seguir encontrando corriendo de felicidad. Héctor, eres como un padre para mí y para muchos de nosotros; también para mis hermanos (Demián y Odiseo Bichir). Qué honor ser parte de ustedes”, expresó Bruno.

Después procedió a develar la placa que da testimonio de las 25 obras que ha montado Puño de Tierra. Fernando Bonilla expresó que a partir de este momento comienza una nueva etapa y que en octubre estrenarían el primer montaje de los siguientes diez años, El corrido del rey Lear, en el teatro Helénico.