La novena película de Quentin Tarantino, Había una vez en Hollywood, se sitúa en 1969, lo cual le da la posibilidad de ser políticamente incorrecto y jugar con clichés y estereotipos que incluso incluye a los mexicanos.

En una de las escenas, Rick Dalton (Leonardo DiCaprio) sufre los estragos de ser un actor en decadencia, pese a ser buen histrión, al salir de un restaurante con su amigo y stuntman Cliff Booth (Brad Pitt).

Rick acaba de recibir una mala noticia y comienza a llorar, Cliff le dice: “Ponte los lentes y por favor, no llores frente a los mexicanos”, quienes en el filme son parte del valet parking del lugar.

En entrevista, Brad Pitt señaló que esa escena, más que hablar sobre la manera en la que veían los estadounidenses a los mexicanos en aquella época, es una muestra de la represión que se auto imponían los hombres hace décadas.

“Me parece una escena graciosa, el contexto más que ‘no llores frente a los mexicanos’ es ‘no llores frente a los hombres’, es un tema de machismo, de ‘no seas un bebé’, de no mostrar tu debilidad”, explicó el actor de 55 años.