Briela Sanz cuenta su verdad

Dicen que en la cárcel y en el hospital se conoce a los amigos. Gaby, mejor conocida como Briela Sanz, tuvo que pasar seis semanas en prisión para saber con quién contaba.

En enero de este año, la exparticipante de Enamorándonos viajaba en una camioneta con un hombre por calles de la Ciudad de México, cuando fueron detenidos. Se les acusó de narcomenudeo, cohecho y encubrimiento; Gaby salió y ahora toma todo con filosofía, aunque abre más los ojos respecto a quién se le acerca.

“Yo confié en la persona con la que estaba. Pensé, ‘me invitó a salir, no creo que vaya a tener algún problema’, creí que nos detenían por un problema de tránsito, algo mínimo. Nunca imaginé que en un segundo mi vida cambiaría”, dice la modelo.

Sanz también había sido señalada porque en un video jugó con la idea de ser una “sirena canábica” a la que le gustaban los “chacales”. Entonces, fue vinculada con Óscar Andrés, alias “El Lunares”, presunto líder de La Unión Tepito. ¿Existió esa relación?, se le cuestiona. “Eso me causó un gran problema. Cualquier cosa que hacía, me relacionaban con una red del narco y no fue así, a él nunca lo conocí”, cuenta Gaby.

Aclara que como influencer muchos se acercan para pedirle una foto o un saludo y así empezó todo. Afirma que una foto que se tomó con una persona, que sí conocía a Óscar, bastó para que incluso la etiquetaran como una de las “novias de la Unión”.

“Desde ahí me ligaron a él y eso influyó a la hora de mi detención, pues la policía me dijo ‘tú ya no te vas porque eras novia de esta persona’. Hoy puedo demostrar que no le debo nada a nadie y no he salido con personas que tengan algo que ver con eso. Fui víctima de un abuso de poder; todo fue montado. No quiero decir que toda la seguridad es mala, pero hay malos elementos que me difamaron y quizá pensaban que así se colgarían una medalla”, asegura.

Sanz cree que su única culpa fue no haber alzado la voz a tiempo: “‘Enamorándonos’ fue un gran trampolín. Buscaba que la gente me conociera y me encantaba que la gente se acercara. No veía el peligro venir, pensaba ‘ay, equis, la gente me está conociendo, sea malo o bueno’. La tele te alza y después se me volteó. No soy mala persona, simplemente en un punto tomé malas decisiones”.

De José, aquel hombre que lo acompañaba el día de su detención, no sabe más. “Fue debut y despedida, no tengo contacto con esa persona”, dice Gaby y acepta que lo conoció por redes. “Me dejé llevar por una persona que trató de deslumbrarme; pensé que era viable darle la oportunidad a alguien que no era artista ni estaba en el medio. Así, la vida me enseñó que no se puede confiar en cualquiera”.

Agregó: “Pude jugar con mi vida, pude ya ni haber salido de ahí, acabar en un hoyo, que mi familia llorara por mí o no encontrarme más. Dios me dio una segunda oportunidad”.

Una “godín”

Libre de cargos, ahora, la intérprete de “Enrola” está dispuesta a retomar su carrera y lanzar un nuevo sencillo en el género urbano. “Si en seis semanas no pudieron darme en la madre, aguas porque ahora vengo arrasando”, asegura Briela.

Entre sus planes está continuar con sus estudios de Administración, mientras alterna su trabajo de escritorio con los reflectores.