México * El Universal. El regreso de Britney Spears a los escenarios no sólo ha significado el renacimiento de su carrera, sino que también ha alimentado nuevamente a los tabloides amarillistas, siempre interesados en publicar rumores, escándalos y verdades a medias de su vida privada.
Justo en estas fechas en que podría recuperar la tutela de su vida en la Corte de Los Ángeles, las portadas de revistas se llenan con suposiciones: que habría recaído en el alcoholismo, que subió de peso, que ya se hartó de su novio Jason Trawick, que se ha convertido al judaísmo, que se toma dos píldoras dietéticas con Red Bull antes de cada concierto.
En febrero de 2007, la cantante fue llevada a la Corte que decidió entregar al padre la tutela de su vida. Hasta antes de esa fecha, Spears llevaba tres anos de comportamiento errático y problemas judiciales. Se había divorciado de Kevin Federline, había tenido una boda en Las Vegas que duró 48 horas, se había rapado e ingresado en un hospital psiquiátrico.
Ahora, los analistas de la farándula se rompen la cabeza dilucidando si Britney está lista o no para retomar el control de su vida. Al parecer, su padre solicitaría en noviembre la tutela que tiene sobre su hija.











