Buen cine para cerrar el año

"Fabián Rivera * CP. Después de un incesante año de actividades, el Museo del Café de Chiapas se proyecta para el 2012 como uno de los espacios de mayor relevancia para el conocimiento del valor de esta semilla milenaria, que tanta presencia nacional e internacional ha dado a nuestro estado.

Así pues, este espacio cultural cerrará con broche de oro este 2011, con un ciclo más de proyecciones cinematográficas, titulado ""Espíritu incienso humano"", que recreará los recuerdos, las memorias y la búsqueda que el ser humano emprende en distintas etapas de su existencia.

Este ciclo se llevará a cabo cada jueves de diciembre, a las 18:00 horas. Contará con la tradicional degustación gratuita de una taza del mejor café producido en el estado. La entrada es libre.

""Memorias de Antonia"" (8 de diciembre). En una tranquila granja de la campiña holandesa, Antonia repasa su vida. Tranquilamente acostada en su cama, recuerda el día, poco después de la Segunda Guerra Mundial, en que volvió al pueblo en el que nació. A partir de ahí, recuerda su vida durante los cincuenta años siguientes, así como la de sus hijos y nietos. Al lado de estas reflexiones existenciales viene una crítica social sin duda lúcida. La propuesta narrada asegura que el modelo familiar no garantiza estabilidad ni salud a sus productos humanos.

""Rashomon"" (15 de diciembre). ""Rashomon"" es considerada una de las obras maestras de Kurosawa. Describe un crimen a través de diversos y variados testimonios, incluyendo el de su principal culpable.

""De puerta en puerta"" (22 de diciembre). En 1955, Bill Porter intenta seguir los pasos de su padre al solicitar trabajo como vendedor ambulante en la compañía Fuller Brush, a pesar de sus dificultades para hablar y caminar derivadas de la enfermedad cerebral que padece. A pesar del rechazo de esta y otras empresas, Bill lo sigue intentando, y consigue convertir la peor ruta comercial en todo un éxito.

""Las estaciones de la vida"" (29 de diciembre). Dos monjes budistas, uno es un viejo maestro y el otro, un joven aprendiz; ambos conviven en un pequeño monasterio construido sobre las aguas de un lago, en medio de un entorno natural privilegiado. Repleta de simbolismos religiosos y sutiles cambios de ritmo: primavera, verano, otoño, invierno... y de nuevo primavera; es una de esas propuestas cinematográficas que se disfruta como si estuviésemos contemplando una sucesión de cuadros pictóricos.

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