En una sencilla escuela de Guatemala rodeada de verdes montañas los niños aplauden, ríen y disfrutan la voz de una cantautora indígena que les canta en el idioma maya Kaqchikel. Los alumnos conectan con los temas interpretados, que sienten propios porque están en su lengua materna.
Guitarra en mano, la indígena maya Sara Curruchich interpreta los temas ante los niños y niñas que visten sus coloridos trajes indígenas. Todos responden con un “Le re re re re”, el estribilllo de una canción, aplauden y bailan. Ya no sienten timidez. “Cuando nos acercamos a las comunidades y pueblos en el idioma, hay una conexión como instantánea, nos reconocemos en la palabra”, dijo Curruchich durante una visita que The Associated Press hizo a la escuela oficial Hacienda María, situada en el municipio de San José Poaquil del departamento de Chimaltenango, en el centro del país.
La cantautora recordó que cuando era niña no escuchaba canciones en Kaqchikel, por lo que ahora le parece importante la posibilidad “de hacer diferentes cosas desde el arte en nuestros idiomas” ya que “eso les emociona a los niños”.
Ese día en la escuela fue especial porque los menores no solo escucharon a Curruchich, sino que también recibieron y leyeron un libro que la editorial Cholsamaj produjo junto a la Unesco y el Proyecto de Preservación de Idiomas Mayas para fortalecer la lectura en su idioma materno y ayudar a preservarlo.
Se trata de la traducción al kaqchikel del libro Lo que nos hace humanos, del autor brasileño Víctor Santos. Es sobre una historia que narra el valor de la lengua materna y cómo mantener vivos los idiomas, conectando con el pasado, el presente y el futuro. El libro llegó a la escuela justo para celebrar el Día Internacional de la Lengua Materna, que se conmemora el 21 de febrero de cada año.











