Calentamiento acaba con Patrimonio Mundial

La cinta es dirigida por Jeff Orlowski y muestra el impacto del cambio climático en ecosistemas. Cortesía
La cinta es dirigida por Jeff Orlowski y muestra el impacto del cambio climático en ecosistemas. Cortesía

En los últimos 30 años se ha perdido el 50 por ciento de los corales del mundo, los cuales albergan el 30 por ciento de las especies marinas, se alerta en el documental En busca del coral, presentado en el EcoFest 2018.

A través de imágenes acuáticas y entrevistas con importantes científicos y biólogos, se da cuenta del blanqueamiento masivo por el que atraviesan estos ecosistemas a lo largo y ancho del planeta, incluyendo a Australia, China, Japón, Panamá, Tailandia, Malasia, Filipinas, India, Indonesia, Kenia, el Mar Rojo, Puerto Rico, Jamaica, Bahamas y Hawai.

La cinta aborda la voluntad y la sabiduría de un publicista, Richard Vevers, un autoproclamado “nerd de los corales”, diseñadores de cámaras de avanzada y famosos biólogos marinos mientras inventan la primera cámara secuencial para grabar la decoloración de los corales.

Lamentablemente, es una tarea complicada, y el equipo lucha incansablemente contra problemas técnicos y hasta la fuerza de la naturaleza para alcanzar su preciada meta: documentar la incuestionable y trágica transformación que sucede bajo las olas.

Uno de los lugares más afectados es la Gran Barrera de Coral Australiana, nombrada Patrimonio Mundial por la Unesco en 1981, que alberga cerca de 400 de estas especies. De acuerdo con el organismo internacional, en 1998 y 2002 se produjeron los episodios más importantes de blanqueamiento en esta región.

“En 2002, entre el 60 y el 95 por ciento de los corales se vieron afectados. Los modelos climáticos predicen que para el año 2100, la temperatura del mar en esta zona podría incrementar entre 2 y 5 grados centígrados, lo que conduciría a una mayor mortalidad”, se advierte.

¿El resultado?, “los océanos se están poniendo demasiado calientes. Los corales son criaturas resilientes, adaptadas precisamente a su entorno. Pero su entorno ha cambiado y los está matando”, dice Vevers.