Calles inundadas de fiesta

Sara Regalado * CP. Siguiendo el orden de los acontecimientos en la Fiesta Tradicional de Chiapas, el viernes, más de una decena de carros alegóricos salió a las calles del centro de Chiapa de Corzo para realizar el esperado desfile que inunda de color y baile a esa localidad.

Primero, un personaje oscuro, el abrecaminos, que va al frente de la caravana para correr a aquellos despistados que estorban el paso de los carros; una escoba le es suficiente para abrir paso a los que le siguen, pero es más bien su atuendo el que hace desaparecer a la gente: el rostro y el torso pintados de negro, una bermuda oscura y deshilachada, el hombre va descalzo agitando su escoba para lograr su cometido.

El público ya tiene su lugar, los que llegaron temprano o los que tienen la fortuna de vivir en las calles por donde pasa el desfile disponen su sillita en la banqueta para ver pasar a la concurrencia alebrestada. Otros que ya no encontraron espacio para ver pasar a la comitiva, mejor se unen a ésta y van avanzando a la par de una chuntá o un parachico.

Carros alegóricos de institutos y organizaciones locales anteceden al más importante y vistoso, el de María de Ángulo, la amiga de los chiapacorceños que en época de la colonia salvó al pueblo de la hambruna y, según cuentan, años después los chiapa le correspondieron aliviando a su hijo, ofreciéndole una danza al sol para que este astro lo curara.

María de Angulo, representada por Erika Vázquez Domínguez, recibió aplausos por donde pasaba y ella aventaba algunos obsequios a la concurrencia. El recorrido terminó cerca de las 20 horas; por más de tres horas el corazón de aquel pueblo colonial estuvo revestido por sus personajes más tradicionales.