Calvario femenino se vive en la otra frontera

"México * SUN. México es el nombre del infierno para los inmigrantes centroamericanos. Sobre todo para las mujeres, quienes pareciera que están destinadas a la discriminación por género, por pobreza y por ser inmigrantes indocumentadas, muchas de ellas menores de edad.

Así lo muestra la investigadora Isabel Vericat Núnez en el libro-documental ""Bajo el Tacaná. La otra frontera: México-Guatemala"".

""El planeta se calienta y las fronteras se desangran. Con el deshielo, se podrá atravesar el Polo Norte en barco, pero las fronteras se han transformado en diques de contención para los migrantes, que son tratados como mercancías no rentables y son objeto de transacciones por dinero si quieren llegar a la tierra todavía prometida (Estados Unidos). Las mujeres, en y a cambio, pagan con su cuerpo"", dice Vericat, quien durante un periodo de tres semanas recogió el testimonio de varias inmigrantes en la zona del Soconusco, Chiapas.

El libro, acompanado de un disco compacto que contiene un documental de 25 minutos de duración, refleja la discriminación que ejercen los mexicanos sobre los centroamericanos, con especial énfasis en las mujeres. ""El racismo es brutal, es un racismo cruel porque es como si fuera entre la misma familia. Las autoridades migratorias son verdaderos perros de caza a todos los niveles, hay muerte, tortura, violaciones, abusos, mucho más acentuado ahí que en la frontera norte.

""Sin embargo, el objetivo de esta investigación no es criticar la política oficial, sino establecer una relación con la población y actualizar la información sobre la situación de los indocumentados en este pedazo del mundo. Son muchas las cosas que no se han dicho de esa zona, por ejemplo, que el Soconusco es la tercera zona de prostitución en el mundo, detrás de Tailandia y algunas partes de la frontera de Brasil"".

Muchas mujeres menores -explica Vericat- son ""traficadas"" o ""traídas"" de Centroamérica. Otras son inmigrantes que no pudieron llegar a su destino en el norte. Las redes de traficantes se nutren de sus cuerpos. Porque son los cuerpos, no las fronteras, los puntos vulnerables, al contrario de lo que propugnan las políticas de ""seguridad"", palabra con nuevos significados que ha convertido a los ciudadanos, sobre todo a los inmigrantes, en sospechosos.

Para la autora, el principal objetivo es hacer visible lo que para muchos ha pasado como invisible. ""Ésa es la crónica que abre el libro"".

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