Querétaro * El Universal. Todavía hay algunas familias otomís-chichimecas en la zona del semidesierto queretano que mantienen la costumbre de orar por sus difuntos, parientes y cosechas, en las capillas familiares que construyeron en sus propiedades sus antepasados, a lo largo del siglo XVIII. Sin embargo, cada vez son menos los queretanos indígenas que preservan esta tradición, pues muchas de esas capillas se les emplea para otros fines, como el de recámaras, comedores, cocinas e incluso hay casos que se han convertido en establos. Y es que la pobreza en que viven estas familias los ha orillado a utilizar ese espacio para otros fines. Por eso es que con el respaldo de la UNESCO, los gobiernos municipales de Tolimán, Colón, Ezequiel Montes y Cadereyta -región en donde hay al menos un millar de estas capillas-, implementarán un programa para rescatar estas edificaciones que, en algunos casos, son de mayor dimensión que la misma vivienda.
El programa, que fue dado a conocer el 12 de julio, fecha en la que también se firmó el expediente técnico para su desarrollo, rescata unos 350 oratorios o capillas familiares de origen indígena, según confirmó el presidente municipal de Tolimán, Martín Jiménez Ramos. De esta cantidad de capillas, unas 250 están ubicadas dentro del territorio municipal de Tolimán, tres más se ubican en Colón y las restantes en los municipios de Ezequiel Montes y Cadereyta. La zona que conforman estos municipios se ubica a 52 kilómetros al oriente de Querétaro.











