Las fotografía presentadas por Charlee Sánchez Álvarez tienen la finalidad de mostrar un contexto que va más allá de lo que hay detrás de un luchador.
La muestra, que esta presente en la casa de la cultura Luis Alaminos Guerrero y permanecerá hasta la próxima semana, detalla lo que estos personajes representan: el bien y el mal arriba del ring de lucha libre. A continuación les dejamos extractos de un texto que escribió el fotógrafo acerca de esta exhibición.
“La Lucha Libre en México es única, no se parece a ninguna otra; más bien, no existe en ningún otro lado lucha libre más que en México. El rigor del maniqueísmo, la eterna lucha entre el técnico que reviste la bondad y el heroísmo contra la ‘puerqueza’ y el extremismo del rudo.
“El aficionado, con su cara enjugada en una tóxica pasión, transita entre la alegría y la frustración, divagando entre la hermosura de la máscara y su odio al rival. ‘Quiero ver lucha… aplícale la de a caballo… ese cabrón le dio en los huevos… réferi vendido’. Pareciera que en el umbral de este siglo la lucha viese su ocaso, su final amargo… pero no.
“Qué mejor que en las colonias, calles y barrios de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, la capital, donde las luminarias urbanas se convierten en reflectores, el pavimento y la casa vecina es cimiento de una gran arena, y los vítores, mentadas y el clamor, la vitamina anímica del luchador; todos esos elementos atrapados en la lente de la cámara fotográfica.
“Capital Lucha Libre, un merecido, vivo y justo homenaje a quienes prefieren desgastarse entre golpes y llaves para ganarse la vida, para entretener a la gente, para dibujar sonrisas, tal y como lo hacían sus antecesores en el gran coliseo. Capital Lucha Libre nos lleva a ese viaje, de día o de noche, en calle o en canchita, entre niños y señoras o señores ávidos de espectáculo”.












