Capturan rituales, territorio y memoria

Las fotografías se pueden ver en el Museo Nacional de Culturas Populares. Cortesía
Las fotografías se pueden ver en el Museo Nacional de Culturas Populares. Cortesía

El XVII Concurso Nacional de Fotografía Ritualidad y Espacios Sagrados reunió 645 imágenes provenientes de 29 entidades del país, realizadas por 198 participantes —83 mujeres y 115 hombres—, en las que se observa cómo las prácticas rituales se transmiten y transforman.

En las cuevas y en las montañas, junto a los ríos y en los bosques, en templos, cementerios y calles, las comunidades mantienen vivos rituales que agradecen las cosechas, piden por la lluvia, honran a los antepasados o refrendan su relación con la tierra, y las fotografías registran ofrendas al cerro y a la tierra; peticiones de lluvia y agradecimientos por las cosechas; danzas, ceremonias y peregrinaciones hacia lugares que las comunidades reconocen como sagrados.

La ceremonia de premiación, efectuada en el Museo Nacional de Culturas Populares (MNCP), sitio en el que se inauguró una exposición con las obras ganadoras y las menciones de la edición 2026.

Reconocimiento

En la ceremonia, el titular de la UCUVI, Diego Prieto Hernández, destacó el papel de la imagen como registro de la experiencia humana: “La fotografía se ha ido construyendo en el mundo moderno como el depósito fundamental de la memoria de nuestra especie”.

La directora general de Acción Territorial y Promoción Comunitaria, Ivonne Cisneros Luján, destacó la continuidad del certamen como una herramienta para documentar y difundir la diversidad cultural del país: “Han sido 17 años de esfuerzo para dejar en la memoria cultural de nuestro país, a través de imágenes, momentos de diferentes aspectos de la vida cultural de México”.

En la edición 2026, se recibieron 645 imágenes provenientes de 29 entidades del país, realizadas por 198 participantes. El primer lugar fue para Alberto Pereda Careaga, por la serie “Los Borrados, grafías de una tradición”, registrada entre los náayeri (coras) de la Sierra Madre Occidental, en Nayarit, e integrada por Signos náayeri sobre la piel, Umbrales de la tradición, Geometría de la batalla, Jóvenes xumawikari y La llama de la tradición.

Al recibir la distinción, Pereda Careaga destacó que aproximarse mediante la fotografía a las culturas vivas no significa mirar expresiones ajenas o exóticas, sino reconocer en ellas una parte de la propia historia y herencia cultural: “Es como encontrarnos en ellos, no es como que vamos a ver una cultura diferente, exótica, sino que de alguna manera vamos a encontrar una parte de nosotros ahí que sigue viva”.

Diversidad

Los trabajos premiados y las menciones integran la exposición, que permanece hasta el 18 de octubre de 2026 en el patio Quinta Margarita del Museo Nacional de Culturas Populares, espacio en el que 24 imágenes, a color y en blanco y negro, conforman un mosaico de la diversidad de la vida ceremonial del país.

El director del MNCP, Emilio Montemayor Anaya, destacó la afinidad de la exposición con el trabajo del recinto. “Tiene mucho que ver con la propia vocación de este museo, demostrar cómo la cultura popular sigue viva”, dijo.

Durante la ceremonia se anunció que la convocatoria para la XVIII edición del Concurso Nacional de Fotografía tendrá como temática Infancias y Derechos Culturales, con énfasis en la transmisión de lenguas, conocimientos y prácticas culturales entre generaciones.

La Secretaría de Cultura del gobierno de México, a través de la UCUVI, continúa con el certamen como un espacio para documentar, reconocer y difundir la diversidad de las culturas vivas del país y fortalecer su memoria visual desde las comunidades y los territorios.