"México * El Universal. El sacerdote, poeta y escultor nicarag¸ense Ernesto Cardenal recibió en Viena la ""Cruz de Honor de Austria para la Ciencia y el Arte de Primera Clase"" y la dedicó al pueblo de Nicaragua por su lucha por la libertad y contra la injusticia.
""Con su poesía, con su arte"", Cardenal defiende los valores democráticos y ha dejado ""una viva señal contra la represión, la sed de poder, la injusticia social y la dictadura"", destacó en la ceremonia de entrega del galardón la ministra austríaca de Educación, Arte y Cultura, Claudia Schmied.
Tras agradecer al gobierno de Austria -""por esta condecoración que me honra muchísimo""-, Cardenal, de 85 años, anunció que pasa el galardón al pueblo nicarag¸ense. ""Realmente yo siento que no la merezco, son méritos que no tengo"", dijo Cardenal, tras agradecer ""esta condecoración que me honra muchísimo"".
Pero ""hay alguien que sí la merece, y es el pueblo de Nicaragua, que hizo la revolución, que muchos creen que ha sido la más bella del mundo; y ciertamente, es la revolución que ha tenido más cariño en el mundo"", añadió.
En declaraciones, el sacerdote que fue ministro de Cultura durante el primer gobierno sandinista (1979-1990), expresó su confianza en que el proceso revolucionario continúe en América Latina para lograr independizarse de la influencia de EU.
""Ya hay varios países que son independientes de Estados Unidos en América Latina, y otros que están en el proceso de serlo"", señaló. ""Entonces América Latina llegará a ser la que soñó Bolívar, un solo país para confrontarlo al del norte"", añadió.
Cardenal, uno de los principales exponentes de la Teología de la Liberación, destacó que, para llegar a ese objetivo, los revolucionarios que alcanzan el poder tienen que seguir ""fieles a sus principios revolucionarios. Muchos son fieles, pero hay algunos que no. No puedo señalar quiénes (no lo son)"", manifestó. Pero sí expresó su admiración por el presidente venezolano, Hugo Chávez, ""y a su revolución bolivariana"".
Por otro lado, cuestionado sobre el escándalo de abusos sexuales de menores por miembros de la Iglesia católica dijo no poder explicar ese fenómeno, pero abogó porque los eclesiásticos asuman los hechos y tomen medidas adecuadas.
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