Carmen Leñero y sus historias de monstruos

"México * Agencias. Los monstruos estimulan la imaginación y también cuentan historias. Así lo demuestra el libro ""Monstruos mexicanos"", un bestiario ilustrado en dos tomos que combina las historias creadas por Carmen Leñero y las ilustraciones de Claudio Romo y Marcos Castro, donde juntos recrean una nueva versión de los animales fantásticos que han poblado por siglos el imaginario colectivo.

Aquí se puede ver al nahual, al Sinsimito también al Waay chivo, a los aluxes, la serpiente de fuego, el Tukákame y las brujas o bolas de fuego. Todos estos seres mitológicos que han trascendido los siglos fueron recopilados e ilustrados para salir del cliché, explica Claudio Romo, quien se encargó de ilustrar el primer volumen. ""Y ahí intenté convertir a estos monstruos en seres gentiles y no en perversos o macabros"".

Los volúmenes incluyen una ficha que explica los detalles de cada monstruo. Por ejemplo, el Waay chivo es de origen maya, se le apoda ""el chivo brujo"" o ""el espanto de la medianoche"". Tiene cuerpo humano pero cabeza y piernas de chivo, cuernos retorcidos, luce largas barbas, posee inteligencia humana y una fuerza descomunal.

O el Sinsimito, un monstruo de origen maya también apodado el señor de los animales, monstruo de la selva o poderoso guardián del cerro. Se trata de un gorila con rasgos humanos y rostro de hombre o mujer, que posee una larga cabellera, tiene los pies grandes y al revés y se desplaza a saltos; teme al agua, es feroz, irracional, lascivo, rebelde y furtivo.

Los caminos para ilustrar este tipo de libros son complejos, asegura Romo, pues el tema de la normalización nos lleva a un mundo lleno de nuevas posibilidades. Así que el esfuerzo para trabajar en este proyecto tuvo que ser en dos vías. La primera, generar un marco referencial con base en información iconográfica, historiográfica y antropológica; y la segunda, adaptarme lo más cercanamente al trabajo de Carmen Leñero.

Sin embargo, el ilustrador de origen chileno reconoce la dificultad al momento de visualizar las ideas de la autora porque el objeto no apuntaba hacia una normalización o estandarización de esos personajes que ya han sido muchas veces representados. ""En ese momento me di cuando que ilustrar lo indecible, lo inmirable o lo anormal es un reto mucho más difícil"", añade.

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