Entre ángeles y cocodrilos, como siempre trabajando “de día y de noche”, y con un vigoroso sentido del humor, la pintora Carmen Parra (Ciudad de México, 1944) anuncia su participación en el Amart, Abierto de Mujeres en el Arte, feria artística femenil organizada en la Ciudad de México.
“Se trata de un proyecto fantástico que corresponde con la celebración por el Día de la Mujer”, dice con entusiasmo la artista en entrevista con La Jornada, “sobre todo porque se trata de apoyar a la comunidad de indígenas bordadoras de Jun Pajal O’Tanil (‘armonía del corazón’, en español), una cooperativa que se encuentra en proceso de formación en el municipio de Chilón, Chiapas”, destaca.
El proyecto, explica, es una iniciativa de la fotógrafa Ramona Cosío y la pintora Nieves Guerra, quienes la invitaron a participar los días 4, 5 y 6 de marzo en la primera edición de esta feria, que programa la participación de más de 60 expositoras y arte en vivo, conferencias, experiencias inmersivas, subastas y un espacio gastronómico. Esto permitirá recaudar fondos que en su totalidad se destinarán a la cooperativa Yomol’Atel, donde están las mujeres chiapanecas dedicadas al arte del bordado y que, en su mayoría, hablan la lengua tseltal.
Carmen Parra formará parte de la exposición colectiva “Silencio sonoro”, que se inaugura hoy y que consiste en la intervención de fotografías realizadas por Cosío a la Plaza de Toros México, “como un homenaje a ese lugar referencial de nuestra ciudad, que durante la pandemia estuvo vacío”. La propuesta de Amart “tiene muchos ángulos, es como un brillante; por un lado, para apoyar a las comunidades de Chiapas, pero también para dar espacio a muchas mujeres en el arte. Es un caleidoscopio que espero sea un gran éxito”, puntualiza la pintora.
Las organizadoras de la feria comentaron que su iniciativa parte de conocer notables brechas por sexo entre los beneficiados con estímulos del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) entre 1989 y 2005: “Los programas de fomento a proyectos y coinversiones culturales registran el mayor número de beneficiarios; sin embargo, de éstos, 58.7 por ciento han sido hombres. En el caso de las pintoras, aunque desde los años 70 es similar el número de mujeres y de hombres que estudian arte, las artistas solo participan en 25 por ciento de las exposiciones individuales y colectivas, mientras los críticos escriben diez veces más acerca de los artistas del sexo masculino e incluso se han hecho estudios sobre cómo los precios de las obras de las mujeres son inferiores a las de los hombres”.
Concluye que “por todo esto y por el gran compromiso social, surge Amart, un movimiento creado por dos artistas mexicanas que pretenden abrir una nueva perspectiva para todas aquellas mujeres que desean expresarse, crecer, crear nuevas ideas, poder hablar y ser escuchadas”.











