Sara Regalado * CP. Con un gran número de contingentes de chores que lucieron sus coloridos ropajes, pero con poca presencia de carros alegóricos y mantas de sátira o protesta, como era usual en otros años, se llevó a cabo este fin de semana el esperado desfile alegórico del Carnaval Zoque Coiteco, que en realidad es el más conocido de un cúmulo de ceremonias y ritos tradicionales que en el municipio de Ocozocoautla se realizan en estas fechas, justo antes de la Cuaresma.
Este Carnaval, que dio inicio el viernes con la coronación de la reina y la entrega del Mahoma de Oro, en la madrugada del domingo siguió desarrollándose con la peregrinación de los personajes (el caballo, los monitos, el tigre, el David y el Mahoma) para ir a pedir permiso a cada uno de los Cohuiná e iglesias para arrancar con el carnaval.
Cada uno de los Cohuiná recibió a partir de las dos de la mañana a los personajes que entraban acompañados con música de tambor y pito, y todo el contingente era recibido con atole de chocolate, dulce de pepita y pan.
Mientras las visitas transcurren hasta que va saliendo el sol, quienes van a salir en el desfile portando el atuendo de chor también ocupan varias horas antes del desfile para colocar cada elemento de su vestimenta en su lugar.
El chor, personaje que da identidad a este carnaval, es en realidad uno de los más respetados, pues aunque es sabido que durante estos días de fiesta pagana una de las costumbres más singulares es aventar talco y espuma a cualquier persona que ande por las calles, tanto los chores como quienes van representando a los personajes principales arriba mencionados son respetados. A ellos se les va abriendo el paso, cuidándoles el camino, aplaudiéndoles y pidiéndoles pose para la foto.
El Carnaval Coiteco continúa con el llamado Baile de Plaza, en donde cada uno de los personajes se enfrenta en una batalla simbólica pero apegada totalmente a la tradición en cuanto a la música que se interpreta y las danzas que se bailan. Culminará el Miércoles de Ceniza, con la ceremonia conocida como el Baño de Zapoyol, en el que todas las personas que participaron en el carnaval se arrepienten, piden perdón y se purifican, para comenzar con la etapa de ayuno y recato que es la Cuaresma.











