Caso DSK destapó el machismo

"Christine Lagarde, ex ministra de Finanzas de Francia, ocupa desde el 5 de julio la vacante de director gerente en el Fondo Monetario Internacional (FMI) de su compatriota Dominique Strauss-Kahn, que se vio forzado a dejarla en mayo, tras ser acusado de asalto sexual. Es la primera vez que el FMI es dirigido por una mujer y que además no es economista.

Al igual que en el FMI en Francia, jamás ha habido una mujer en la presidencia, tampoco en la presidencia del Senado, que sustituye al presidente de la República en caso de muerte. Tampoco en la presidencia de la Asamblea Nacional, la cámara baja legislativa. Ni siquiera en la cúspide del Consejo Constitucional o del Consejo de Estado se ha sentado jamás una francesa.

Esta escasa representación de las mujeres en sus instituciones parlamentarias sitúa a Francia entre los peores de Europa. Sólo una mujer, Edith Cresson, ha sido primer ministro, un cargo que no equivale exactamente al del mismo nombre en otros países, precisamente por el protagonismo asfixiante del presidente. Por cierto, lo fue durante unos brevísimos y polémicos once meses entre 1991 y 1992.

La única mujer que consiguió romper el techo de cristal y pasar a la segunda vuelta de la elección presidencial, en la que se enfrentan sólo los dos candidatos mejor situados, fue Ségolène Royal, a la que es posible que veamos de nuevo luchando por la nominación socialista como candidata en 2012, después de tumbar en 2006 al ex primer ministro Laurent Fabius y al actual procesado con libertad bajo palabra Dominique Strauss-Kahn. Royal perdió ante Nicolas Sarkozy por más de seis puntos de diferencia.

La detención y proceso a DSK es considerado un caso en exceso polémico, que además tiene que ver con las zonas más oscuras y profundas del machismo político francés y del mismo Fondo Monetario Internacional, organización en la que 23 hombres han examinado a la primera mujer que se presentaba como candidata a ocupar su máximo puesto ejecutivo. Por eso, ese día en que Martine Aubry anunció su candidatura y la ministra de Economía, Christine Lagarde, obtuvo el puesto que había ocupado DSK constituye todo un hito para Francia, para el FMI y para la república de las mujeres.

Christine Lagarde es una abogada nacida en París en 1956. Es famosa por su discreta elegancia y su debilidad por los pañuelos de seda y los trajes Chanel. Es mujer y defiende a las mujeres a capa y espada. Lagarde explicó que en los comienzos de su carrera era contraria a las cuotas. Una mujer llegaba a la cima si valía. Punto. Como le había sucedido a ella. Después de ver como muchas mujeres muy valiosas se quedaban en el camino, pensó que algo fallaba en el sistema y que había que cambiarlo. Hoy, la francesa es una defensora de las cuotas que exigen a las empresas apoyar a las mujeres y lo dice abiertamente. Si el machismo está extendido en la sociedad francesa, está especialmente presente en el ámbito político, de acuerdo con la jurista Caroline Ressot, del Observatorio de la Igualdad, un organismo gubernamental encargado de promover la igualdad entre hombres y mujeres. ""Hay cierta tolerancia en el seno de los partidos políticos"", dice, lamentando su incapacidad para excluir de sus filas a responsables que habrían tenido conductas sexistas.

"