Sara Regalado * CP. Según el calendario propuesto por el papa Gregorio XIII hace más de cuatro siglos, hoy termina un ciclo en el que tuvimos un pilón por ser bisiesto. En todas partes del mundo, este hecho es para celebrarse, para dar gracias por lo que fue el ano que se acaba y esperar lo mejor del que estará comenzando.
Es un segundo, o quizás una milésima, o la parte más pequena en la que se pueda dividir el tiempo, la que separa un ano de otro, un 2008 de un 2009; sin embargo, en tan poca distancia caben miles de recuerdos y también miles de suenos.
El mundo de fiesta
El Ano Nuevo representa no sólo un festejo a nivel personal o con la familia y amigos, sino una de las celebraciones en las que prácticamente todos los países del mundo se unen, porque, aun cuando hay naciones que tienen diferentes husos horarios, todos están reunidos en torno a una misma celebración: la llegada del nuevo ano. No importa que algunos países, por su idiosincrasia o cultura, se rijan por otro calendario, éstos también festejan el Ano Nuevo del calendario gregoriano.
Así, la celebración a nivel mundial es similar a una gran ola en un estadio; se desata en la isla de Ratmánov, en Rusia, y concluye en otra isla, Hawai; con todo tipo de fiestas y costumbres, desde fuegos artificiales, glamour, comida, bebida, antros y elegantes vestidos, hasta oraciones, rituales, danzas, lecturas o supersticiones.
Los más lucidos
Aunque en todo el mundo se festeja, hay ciudades que ya se han ganado su lugar en la lista de los mejores para recibir el ano, sobre todo por el despliegue de pirotecnia con que despiden lo viejo y reciben lo nuevo. Entre éstos se encuentran Sidney, Hong Kong, Londres, Nueva York, Río de Janeiro, Sao Paulo y Valparaíso.
En Sidney, por ejemplo, se lanzan a medianoche más de 80 mil fuegos artificiales ante más de un millón y medio de asistentes. En Valparaíso, Chile, reciben a más de dos millones de visitantes un total de 21 kilómetros de fuegos de artificio sobre toda la bahía, desde el Puerto Comercial de Valparaíso hasta la ciudad de Concón; todo esto a lo largo de 25 minutos de espectáculo.
Tadiciones latinas
En Hispanoamérica existe una gran variedad de tradiciones y supersticiones para estas fechas, desde nuestro país hasta la Patagonia compartimos ciertas formas de recibir el ano. Ya sea por hacer grande la fiesta o porque en verdad creemos en los rituales propuestos, en punto de las cero horas nos comemos las 12 uvas pidiendo un deseo por cada una, nos damos el abrazos y, después de eso, cada quien se va a hacer su superstición o ritual favorito, desde correr por la calle con una maleta hasta cambiarse de ropa interior o poner manzanas con monedas en un plato; todo ello con un fin particular.
Gastronomía
Donde sí difiere un poco la celebración, dependiendo del lugar, es en la gastronomía. En México es muy similar a la cena en Navidad, pero, para no repetir, hay muchas opciones en la carta: pavo, romeritos, bacalao, ensaladas, lomo, carne de ternera, u otros platillos más tradicionales como pozole, tamales, birria y cochito. En algunos hogares suelen, simplemente, hacer la receta familiar, el platillo que se ha transmitido por generaciones.
Así, el festejo de Ano Nuevo se convierte en un abanico de culturas. Dicen que como comienzas el ano, así será el resto. Ojalá, que si el ano se inicia con unión entre todas las naciones, esto en verdad perdure. Felicidades.











