Celebran a Tuxtla con coronación

Lucero Aguilar Paredes, una “tuxtleca de corazón”. Iván Lázaro/CP
Lucero Aguilar Paredes, una “tuxtleca de corazón”. Iván Lázaro/CP

El Museo de la Ciudad reabrió sus puertas para una de sus actividades más memorables, la celebración del nombramiento de Tuxtla Gutiérrez como capital de Chiapas.

Para este año, el colectivo que coordina la restauración del recinto designó a Lucero Aguilar Paredes como la madrina de corona, en el 134º aniversario de la designación de la ciudad. “Es un honor y una responsabilidad”, afirma Aguilar Paredes, quien es conocida por su actitud recia y festiva.

Pese a que la familia de la maestra Aguilar no es originaria de Tuxtla, ella se considera una “tuxtleca de corazón”.

Difundir para preservar

Lucero, al igual que otros tuxtlecos, encontró en el museo un espacio de convivencia, de tradición e incluso de lucha para una identidad tuxtleca que se resiste a sucumbir ante el discurso del progreso.

Aguilar celebra la reapertura del inmueble, pero afirma que “recuperar un museo como tal es una palabra mayúscula”, refiriéndose al monumental reto que implica que el lugar recobre el antiguo brillo que lo convertía en un faro cultural de la capital.

Aunque la labor de las brigadas es incansable y comprometida, también se necesita de recurso financiero y de autoridades comprometidas y que vayan más allá del discurso electoral. Se necesitan tuxtlecos con poder monetario y político que apuesten por la cultura y entiendan al Museo de la Ciudad como un legado digno de inversión.

La labor de la madrina de corona como promotora cultural ha sido de vital importancia en los espacios culturales de la capital, por lo que invita a los tuxtlecos a sumarse al proyecto con sus saberes y que los que cuenten con el recurso apoyen esta iniciativa ciudadana.

Sabor chiapaneco

Más allá de su labor docente, también destaca por su inigualable sazón, misma que ha forjado desde los 12 años. “Obligada por ciertas circunstancias, descubrí mi pasión por la cocina; me gusta”, afirma.

En la búsqueda de su propio sabor, conoció a la comidera tradicional Serapia de la Cruz, una experta en el arte de la cocina, además de ser esposa del músico Julio Aquino. Lo que comenzó como una amistad, se convirtió en una relación maestra-pupila.

Lucero relata que cada sábado acudía al hogar de la pareja con los ingredientes para elaborar los platillos y al finalizar se dividían la comida.

Convivencia

Para la madrina, el tuxtleco es “gente de bien, es gente querendona, es gente trabajadora e íntegra”. Además de la coronación, se contó con la participación de la Marimba Juvenil de Chiapas, un tendedero fotográfico, el taller de elaboración de coronas, talleres para las infancias y la charla “El traslado de poderes a Tuxtla”, por el historiador Juan Alejandro Sarmiento Ochoa.

El evento culminó con la repartición de pan y tascalate, además del júbilo de los tuxtlecos que sacaron sus mejores pasos de baile al ritmo de la marimba.