La Basílica de San Pedro se prepara para celebrar los 400 años de su edificación (1626-2026) y ha puesto en marcha una serie de servicios destinados a los millones de fieles que llegan al corazón del Vaticano —20 millones solo en el último año—.
Entre las novedades más llamativas figura una nueva tipografía que estará disponible próximamente en los programas de escritura para computadora. Se llama “Michelangelus” y fue desarrollada a partir del estudio de la caligrafía de Miguel Ángel Buonarroti, uno de los artistas emblemáticos en la historia del Vaticano.
También habrá un smart pass para facilitar un acceso más ágil —o al menos más ordenado—, además de una aplicación con las lecturas y cantos de la misa, y traducción simultánea en 60 idiomas. También se duplicará el espacio en la terraza donde funciona un punto de refrigerio para peregrinos.
El cierre de este periodo de celebraciones estará a cargo del papa León XIV, quien presidirá una misa en la basílica el 18 de noviembre.
Iniciativa
En este contexto cobra especial relevancia el proyecto Oltre il Visibile (Más Allá de lo Visible), presentado el martes en la sala de prensa vaticana. La iniciativa es fruto de la colaboración entre la Fabbrica di San Pietro y la energética Eni, y tiene como objetivo salvaguardar la estabilidad estructural de la basílica mediante un sistema de monitoreo permanente e integrado.
La alianza con Eni, en calidad de patrocinador técnico, busca preservar en el tiempo el “estado de salud” del templo y, al mismo tiempo, su magnificencia. El trabajo contempla el uso de tecnologías avanzadas de investigación geofísica, geológica, topográfica y estructural, apoyadas en sistemas de monitoreo de alta precisión.
Para descongestionar el flujo de peregrinos —cuyas filas no disminuyeron ni siquiera tras el fin del Jubileo—, la terraza de la basílica quedará completamente habilitada para ellos. El área del punto de refrigerio pasará de 50 a 100 metros cuadrados y se ampliará la cantidad de servicios sanitarios disponibles.












