Nacido en el perímetro territorial conocido como Chiapa de Corzo, en el año de 1947, Celin Vázquez Sánchez es un compositor de canciones rancheras que cuenta con dos producciones musicales independientes; la primera, lanzada en el lejano año de 1999, se tituló El defectito, en formato de caset, y la segunda, Ahora que vivo, en 2005, en CD.
El material que data del año 2005 cuenta con las interpretaciones de Gerardo Ángel y Pedro Enriquez, ya que Celin no canta de forma profesional, únicamente utiliza su voz para encontrar la guía musical para sus temas.
“Yo no vine para cantar, no tengo vocación, no tengo muy buena voz, cuando alguien decide grabarme lo que hago es darle la guía musical en su teléfono y él que se encargue del arreglo musical y todo lo demás”, comenta.
Forma de crear
Recuerda que él se enteró de una convocatoria lanzada por la revista Alarma, que decía “El arte de componer” y a la cual se inscribió. Se trataba de unos cursos por correspondencia de un instituto de Monterrey para enseñar la estructura de una canción.
“No te enseñaban para que fueras compositor, más bien era enseñarte la estructura de una canción: cómo se cuadra una canción; te decían que las canciones se miden por voz y por acento”, explica el integrante de la Asociación de Autores y Compositores de Chiapas.
“Una canción se compone de cuatro partes: título, tema, letra y melodía. Si algún texto reúne esos cuatro requisitos, quiere decir que la canción es un éxito”, refiere el autor sobre la instrucción que recibió a mediados de los setenta.
“Lo primero que debemos pensar es qué tema vamos a escribir; sobre eso, vamos a crear, me acuerdo que decían que hicieron un censo a los compositores de aquel tiempo sobre qué es lo primero que hacen cuando crean una canción, y todos coincidieron en que el título de la canción”, destacó.
Asimismo, cita que, según los cursos, existen dos tipos de autores: los versistas y los melódicos. Los primeros componen las letras, y los segundos son los que hacen canciones con solo música.
“Un compositor completo es el que hace las dos cosas, la letra y la melodía. Si tú escuchas una canción a capela, estás escuchando la letra y la música. Mi forma de escribir es que voy creando los versos y les voy dando la melodía al mismo tiempo para terminar completa la canción”, señaló.
Inicios
Vázquez Sánchez comenzó a componer cuando se empezó a enamorar. Recuerda que quería conquistar a una muchacha que le atrajo, pero ella nunca se interesó por él, a pesar de los intentos que hizo.
“Le luché pero nunca hubo nada, y de ahí me vino la primera canción, que se llama ‘Corazón vegetal’ y que le dediqué a ella”, relata el creador.
De igual forma, indica que se ha dedicado a la agricultura, además de que fue chofer durante un largo tiempo y que durante esas horas conduciendo, él creaba los temas en su mente, y al final de la jornada los pasaba a una libreta.
Cuenta que no tiene la habilidad para tocar algún instrumento y que compone a partir de la entonación que le den sus letras.
¿Qué es para él ser compositor?
“El ser compositor es un don que ya trae uno por naturaleza. Una vez me preguntaban si es muy difícil hacer canciones, pero al que ya viene para hacer canciones se le facilita, y mi género para escribir es el ranchero; no sé escribir balada, cumbia u otro género. La canción ranchera se mide por estrofas y por verso”, indicó.
“El Provinciano” rememora que en su niñez no tuvieron radio, pues casi nadie en la colonia donde vivió tenía tal aparato. Recuerda que la primera estación radiofónica que llegó fue Radio Mexicana, en septiembre de 1946, mientras que la televisión llegó a Tuxtla en 1978; antes de eso, las personas que querían ver algo tenían que ir a San Cristóbal porque solo ahí llegaba la señal.
Estilo
“Muchos compañeros compositores me dicen que debo comprar discos de los norteños y tratar de escribir al estilo de ellos, pero yo pienso que eso es allá, nosotros debemos ser originales. Eso debe ser lo bueno de un compositor, que no se debe copiar de otro, debe ser original en su música.
“Que mi música no pega o no pegó, pues es que no tuve suerte. En ocasiones se necesita de una mano amiga o de un padrino; esto es como un sapo que cae al hoyo: mientras no lo saquen de ahí, ahí se puede morir”, comenta.
“Mis canciones son para las personas que ya vivieron. Una hija mía me dijo que escribo para borrachos y me sentí alegre, porque como soy uno de ellos. Hay muchos y peor es que no haya nadie que los recuerde”, bromea Celin.












