El licenciado en filosofía y cursante de la maestría en Estudios Culturales de la Universidad Autónoma de Chiapas Edgar José Hernández Cruz, reflexionó sobre las políticas culturales que se han implementado en Tuxtla Gutiérrez y el estado a través de una charla en el Museo de la Ciudad.
En entrevista detalló que la plática surgió a partir de una investigación sobre política cultural que está desarrollando dentro de su maestría.
Afirmó que como parte de la actividad esta haciendo una revisión de cómo ha sido la política cultural de parte del estado mexicano —y aunque reconoce que ha existido la participación de otros agentes como la sociedad civil—, se ha enfocado más en lo institucional.
Añadió que conocer el pasado permitirá entender la propuesta de la nueva administración presidencial.
Hallazgos
Relató que en esta revisión ha encontrado cosas muy interesantes como por ejemplo que la política cultural en Chiapas siempre ha estado corriendo en paralelo con la política de la federación, “aunque existen algunas particularidades debido a la presencia de los pueblos originarios, lo que hace que la interculturalidad sea un poco más compleja”, detalló.
“En general lo que he encontrado es que ha habido un paralelismo entre el centro de México y el estado. También hubo un momento donde existió una gran influencia de Porfirio Díaz en el gobierno de Emilio Rabasa. Durante la era de José Vasconcelos existieron las misiones culturales en Chiapas; cuando cambia Cárdenas estas se transforman en las casas del pueblo y van cambiando conforme el paso de los años: sin embargo a partir de los 70 y 80 es cuando se da un periodo de crisis económica y el Estado mexicano se debilita, es ahí cuando la iniciativa privada toma cierta importancia y por ende comienza a darse un cambio en la política cultural de nuestra identidad”, puntualizó.
Añadió que la iniciativa privada empieza a absorber funciones que antes eran solo del Estado. “Sigue habiendo un fomento a la identidad, sigue habiendo un fomento a la cultura pero ahora ya no de parte del de la institución, sino de organismos privados y eso lo vuelve un poco complejo. A veces no sabemos si se está reivindicando la identidad o si se está usando como espectáculo o como para desarrollo económico”.












