Charlize Theron, madrina de futuras promesas

En la sexta mañana del Festival de Cannes, un periodista le preguntó a Nicole Kidman qué consejos le daría a las nuevas generaciones de actores. Después de decir que ella se sentía aún como “una actriz de 21 años”, contestó que era fundamental tener mentores, gente que te guiara como la guió a ella su amiga y directora Jane Campion, por ejemplo. “Yo misma me ofrezco en muchas ocasiones cuando trabajo con actores jóvenes si necesitan algo”, explicó.

La figura de la madrina o el padrino profesional en Hollywood es fundamental para mantener un camino recto y sereno. Por eso desde que la marca de joyas de la familia Scheufele entrega el Trofeo Chopard en el marco del Festival de Cannes a nuevos talentos, una actriz y un actor cuyas carreras consideren están a punto de despegar, buscan esa figura en la industria, alguien que les entregue el premio y los inspire.

En la edición número 17 de este premio, Charlize Theron fue esa madrina de honor que entregó el premio a la actriz argentina y criada entre Londres y EE UU Anya-Taylor Joy y al actor americano George MacKay, elegidos, como todos los años por un jurado en el que hay miembros de la lujosa firma de joyería, de la revista de cine Variety, junto al presidente del Festival de Cannes Pierre Lescure y a su director Thierry Frémaux.

“La idea es premiar a jóvenes talentos y darles un empujón”, cuenta la copresidenta de la marca, Caroline Scheufele. El español Eduardo Noriega fue el primer actor en recibir este premio, que ese año, en 2001, también lo recogía Audrey Tautou cuando aún no había estrenado Amélie. “Si piensas en Marion Cotillard en el momento en que se lo dimos (2004), nadie la conocía”, continúa Scheufele. “Dos días después de recibir el trofeo, estaba por todos los medios y siete años después ganaba el Óscar”.