Uno de los creadores más populares de la televisión mexicana y de América latina cumpliría 93 años este lunes: Roberto Gómez Bolaños, conocido por personajes tan populares como el Chavo del 8, entre otros a los que dio vida. Además, creó su propio modelo de superhéroe con el Chapulín Colorado, que decía, tenía mucho valor por ser más humano, más como la gente normal y no como un ser inalcanzable y perfecto, de esos que se ven en el cine.
“El heroísmo no consiste en carecer de miedo, sino en superarlo, aquellos (superhéroes) no tienen miedo, Batman y Superman son todopoderosos, no pueden tener miedo. El Chapulín Colorado se muere de miedo, es torpe, débil, tonto, etcétera. y consciente de esas deficiencias se enfrenta al problema”, se le oye decir en una entrevista que circula en la red.
El comediante, productor, escritor y poeta nació en la Ciudad de México un 21 de febrero de 1929. Fue hijo del pintor Francisco Gómez Linares y la secretaria bilingüe Elsa Bolaños. Su carrera inició en el área de publicidad en radio y televisión, pero una cosa llevó a la otra y terminó haciendo guiones para la pantalla chica. Aunque estudió dos años de ingeniería mecánica, luego lo dejó por la creación de contenido para la TV, pero reconocía que esa carrera trunca sí le dejó algo bueno.
“Entre otras cosas, la estructura dramática, para televisión, radio, cine, lo que sea, requiere de matemáticas, hay un orden, sobre todo una disciplina matemática, entonces para eso me ha sido utilísimo, uno ingresa ahí con teoría de conjuntos, etcétera”, dijo en el programa Conversaciones con David Estrada.
En la década de los 70 nacieron sus personajes más reconocidos en todo el mundo de habla hispana. El Chavo del 8 es el más famoso a nivel internacional gracias a la televisión; su exposición fue tal que el elenco del programa viajó a otros países para interactuar con distintos públicos, y tuvo transmisiones por más de 4 décadas, hasta 2020, cuando su hijo Roberto Gómez Fernández anunció que saldría del aire por problemas entre Televisa y el Grupo Chespirito.











