El calor, la música, la cerveza y un buen sitio para tener mejor visibilidad era todo lo necesario para disfrutar del show Sex and Love, que trajo por primera ocasión a estas tierras a Enrique Iglesias, quien demoró un poco en salir al escenario pero todo quedó en el olvido tras comenzar el concierto. Fue en el terreno de juego del Club Chiapas Jaguar que representa al estado en la Liga MX; un escenario montado en la cabecera sur del estadio Zoque, con la vista del cantante hacia el mítico Cañón del Sumidero. Muy temprano en las entradas de la zona norte, largas filas comenzaron a formarse, y tras largas horas, la multitud comenzó a inquietarse al ver que no se abrían las puertas, lo cual propició que a la hora de acceder todos se empujaran. Al entrar, el cantante Juan Magán estaba calentando los motores, y con un par de temas prendió a todos, dejando la mesa servida para que Enrique hiciera su triunfal entrada. Todos tomaron sus lugares, prepararon los “smartphones” y de pronto las luces se apagaron y apenas se alcanzaba a ver a los acompañantes del intérprete tomar sus instrumentos. Gritos ensordecedores. “¡Te amo!”, gritó más de una. Subieron las pancartas y de pronto una figura que portaba una gorra, playera color rojo, pantalón negro y unas botas negras apareció en el escenario para interpretar “I gotta feeling” ante la ovación de todo el público. “¡Buenas noches, Chiapas!”, dijo Enrique minutos después, para luego cantar “I like it”, del disco “Euphoria” lanzado en 2010. Después entregó a los miles de fanáticos el tema “No me digas que no”, el cual cantó con Wisin y Yandel en el año 2010, de la misma producción. El tono romántico llegó cuando el cantante dijo que la siguiente canción la había compartido con uno de sus ídolos de México, Marco Antonio Solís, y todos los acompañantes se sentaron en el centro del escenario y cantaron “El perdedor”. “Gracias, Chiapas, sé que mañana tienen que trabajar porque hoy es jueves”, dijo el español mientras recibía muchas rosas de la fanaticada. El repertorio siguió con temas en inglés y otros en español, como “Perdón”, “Loco” y “Cuando me enamoro”. Como carrilero extremo, Enrique corrió por toda la banda del campo de juego para subirse hasta el escenario y llegar a la zona oro y plata, donde los fanáticos también pudieron verlo de cerca, y ahí cantó “Héroe”, estrenada en el 2001, y luego vino un momento más que emotivo con “Experiencia religiosa”. Para la parte final, tras más de una hora de concierto, el ambiente no decayó, y tampoco olvidó mencionar que este viernes sería su cumpleaños y que el concierto era para él la mejor celebración. Una de las últimas canciones fue “Bailando”, que en el 2014 fue un todo un hit en la radio al entregar un ritmo muy contagioso en conjunto con las interpretaciones de Sean Paul y Descemer Bueno. Cerca de la 24 horas del día jueves, Enrique Iglesias se despidió del público Chiapaneco que tuvo el privilegio de estar en uno de los conciertos más importantes de los últimos años.












