Chiapas en la Academia Mexicana de la Lengua

El autor del libro, Mario Nandayapa. Cortesía
El autor del libro, Mario Nandayapa. Cortesía

En el marco de la V Feria Internacional del Libro Chiapas-Centroamérica, el día de hoy a las 12:00 horas en la librería del Fondo de Cultura Económica se presenta el libro del escritor, investigador y doctor en Literatura Hispanoamericana Mario Nandayapa con el título Chiapas en la Academia Mexicana de la Lengua.

Este año se celebra el aniversario 141 de la creación de la Academia Mexicana de la Lengua, cuya relación con Chiapas ha sido muy profunda desde sus inicios. De esto da cuenta el académico e investigador de la Universidad Autónoma de Chiapas, Dr. Mario Nandayapa, quien labora en la institución desde hace 26 años, y en esta oportunidad ofrece un libro sobre la relación de la Academia con los intelectuales chiapanecos.

Editado y publicado por la Dirección General de Extensión Universitaria de la Unach, coordinado por el maestro Víctor Rumaya Farrera, este trabajo está constituido por un estudio introductorio que muestra un marco histórico centrado en la presencia de los chiapanecos en la Academia de la Lengua.

Al respecto, el académico doctorado en la Universidad de Chile comenta: “Los orígenes de la Academia Mexicana de la Lengua se remontan a la virtual estabilidad social que sobrevino consumada la época independentista de principios del siglo decimonónico. La voluntad de emanciparse y el ánimo de forjar una nación lejos del cobijo español llevaron al país a una serie de transformaciones que encontraron su máxima expresión en el periodo gubernamental de Benito Juárez y la serie de reformas impelidas por él”.

Durante los años que van de 1865 a 1870 aparecieron instituciones que se dedicaron al estudio de la literatura y la filología, como la Academia Imperial (1865) y la Academia Nacional de Ciencias y Literatura (1870), instituciones que no lograron un alto desarrollo debido a la inestabilidad política y enfrentamientos ideológicos de la época que terminaron por restringir los objetivos de preservar la pureza de la lengua española.

Manuel Larráinzar será el primer chiapaneco ligado a la Academia Mexicana de la Lengua dentro del centralismo cultural de aquellos años; su participación se reduce, sin embargo, a las gestiones y primeros orígenes de la Academia, invisibles y anteriores a la época fundacional del setenta.

No será sino hasta 1908, bien entrada la primera década del siglo XX, cuando Emilio Rabasa ocupe la Silla I como miembro numerario, cargo que no dejará sino hasta su muerte. Veinticinco años más tarde, en 1955, Alberto Marín Barreiro ingresará a la Academia hasta abandonar su cargo en 1973, dos años antes de su muerte.

En el libro, además de dar una explicación concisa de los procesos históricos de la relación de autores de Chiapas con la Academia, se presenta también un análisis textual de los discursos pronunciados por dos figuras literarias del estado de Chiapas, el poeta Enoch Cancino Casahonda y el narrador Eraclio Zepeda Ramos; este último fue homenajeado recientemente en el Palacio de Bellas Artes, por cumplirse un año de su desaparición física.