Chiapas en una
época convulsa

Fabián Rivera. CP. Chiapas ha participado en los procesos históricos de México como parte de la nación. Un caso particular es el periodo de Reforma, y que encuentra su máxima representación en la pugna del poder entre conservadores y liberales.
Uno de los caudillos liberales más representativos de Chiapas, y que ejecutó las leyes proclamadas por el movimiento reformista fue Ángel Albino Corzo.
Gobernador del estado en el periodo 1856-1861, Corzo fue protagonista de una de las etapas más difíciles en la historia de México y de Chiapas.
Además de proclamar la implantación de las leyes de Reforma en el estado, Albino Corzo fue el brazo derecho de Benito Juárez para la región sureste, y parte fundamental de un momento histórico no sólo de Chiapa de Corzo, sino de todo el estado: la batalla del 21 de octubre de 1863.
El investigador Juan Miguel Blasco López relata: “A lo largo de 1863 y en los primeros meses de 1864, Chiapas vivió la definitiva confrontación entre liberales y conservadores”.
El enemigo más persistente fue el conservador Juan Ortega, quien aprovechó distintas ocasiones para hacer cimbrar las bases del estado chiapaneco.
“En 1863, aprovechando la presencia de las tropas enviadas por Napoleón III para derrocar al régimen liberal e imponer al emperador Maximiliano, la lucha de los conservadores encabezados por Ortega adquirió nuevo impulso.
“La mayoría de los Departamentos del Estado se adhirieron al Plan de Ortega. Todo aquel entusiasmo se enfrió súbitamente como consecuencia de la derrota de los imperialistas en las inmediaciones de Chiapa, el 21 de octubre”.
La labor de Corzo para infringir esta derrota a los conservadores, que tenían todo a favor para ganar, fue mantener encendida la llama del liberalismo en Chiapas y recibir con los brazos abiertos el orden federal que, por medio de muchas batallas, finalmente logró consolidarse.
Es importante no sólo celebrar, sino reflexionar sobre el valor de esta fecha, pensar en esos hombres que quisieron tomar las riendas de la historia y luchar por sus ideales; profundizar no sólo en la derrota de los conservadores, sino pensar si un movimiento como el proceso de Reforma podría suceder en nuestros días.
La batalla de Chiapa (desde entonces, de Corzo) es una prueba fehaciente de que el estado, contrario a lo que pueda pensarse, también ha contribuido a forjar las bases de la nación.