"Fabián Rivera * CP. Si se busca tener una imagen como ejemplo de lo que en esencia representa el pueblo mexicano, el lector debe acudir a la observación del mural de Jorge González Camarena, ""La fusión de dos culturas"".
Aunque es prácticamente imposible transmitir la imponencia de esta obra, albergada en el Castillo de Chapultepec en la Ciudad de México, es una imagen ciertamente asequible en la red, a partir de lo cual podrá constatarse que nuestro país conlleva en su origen la furia de la sangre vertida en la batalla.
Un guerrero águila atraviesa con su lanza el cuerpo de un soldado español, que a su vez destroza el abdomen del guerrero, teniendo como fondo el fuego de la lucha de la Conquista.
Largos años han pasado y la identidad del mexicano no ha podido definirse con toda claridad. Intelectuales como Samuel Ramos y Octavio Paz dedicaron amplios estudios para definir esta enorme controversia.
Si esto resulta difícil para una nación entera, imagínense las implicaciones en las que un pueblo, como el chiapaneco, vio sometido su propio destino durante la época de la Colonia y durante el proceso de la independencia.
Chiapas, lejos de ser el pueblo ""más mexicano"", se halla en un punto crucial en muchos sentidos. Es un crisol pluricultural, a pesar de los siglos y las circunstancias.
Nuestro estado se encuentra, no sólo social sino geográficamente, inmerso entre dos realidades hasta cierto punto, dispares, y totalmente complejas: México y Centroamérica.
Claro ejemplo es que su lejana conexión con el centro de la República, y su cercanía con Guatemala, fueron causa, en la segunda década del siglo XIX, de una pugna en la cual Chiapas se vio implicado para decidir a qué nación pertenecer.
El escritor y cronista Marco Antonio Orozco Zuarth, en su libro ""Chiapas. Espacio y tiempo"", explica de manera sucinta pero exacta, el proceso conocido como la ""Federación de Chiapas a México"".
Tras el proceso de independencia que se vivió en México, no fue sino hasta 1821 cuando Fray Matías de Córdova proclamó la independencia de la ciudad de Comitán, hecho que tuvo eco en Ciudad Real (hoy San Cristóbal de Las Casas), Tuxtla Gutiérrez, Chiapa de Corzo y Tapachula.
Después de un proceso en el cual Chiapas fue provincia autónoma por algunos meses, entre 1823 y 1824, se llegó al acuerdo de que el estado debería formar parte de México o de Guatemala.
Orozco Zuarth apunta: ""El cómputo de la votación se llevó a cabo el 12 de septiembre de 1824. La comisión encargada de realizar el conteo de los votos estuvo integrada por Martín Esponda, Joaquín Miguel Gutiérrez, Manuel Esponda, Fernando Corona, Manuel Robles e Ignacio Ruiz.
""De un total de 172, 953 habitantes registrados, el resultado de la votación fue el siguiente: 96,829 votaron por la agregación a México; 604,00 por la adhesión a Guatemala, y hubo 15,724 abstenciones"".
Fue así como se fijó, el 14 de septiembre, como el día en que el pueblo de Chiapas decidió hermanarse con el pueblo de México.
Así pues, la unión de Chiapas como parte de la nación mexicana quedó sellada como un parteaguas para nuestro estado.
Aunque los procesos históricos de ambos países siguieron cursos distintos, y a pesar de tener relativamente bien marcada la frontera que divide a México y Guatemala, Chiapas sigue siendo la puerta directa a Centroamérica.
Esto implica un intercambio constante con su gente, con sus costumbres, entre muchas otras cuestiones que es imposible evitar aún cuando se empleen políticas que busquen diferenciar a ambos países.
La decisión de pertenecer a México se realizó de manera democrática, según apuntan las crónicas. Conocer el proceso real es imposible, pero, efectivamente, otra historia se estaría contando de haber pertenecido a Guatemala.
Sin embargo, si las circunstancias históricas orillaran, como ciudadanos en los albores del siglo XXI, a tener nuevamente que decidir entre ambos países -o bien ser autónomos-, ¿usted, por cuál se inclinaría?
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