Chimpancé en celo

"El 15 mayo, Francia entera asistió, entre estupefacta e incrédula, a la aniquilación de la figura de Dominique Strauss-Kahn, quien, hasta principios de ese mes, era su político más popular y con mayores posibilidades de suceder en la presidencia a Nicolas Sarkozy en las elecciones de 2012. La séptima personalidad más influyente del planeta -según ""Time Magazine""-. El socialista millonario que ganaba en todos los sondeos, era formalmente acusado de intento de violación de una empleada de limpieza en una suite de un hotel en Nueva York, y de secuestro, entre otros siete cargos. Se enfrenta a 72 años de cárcel.

Escribió Michel Taubmann su biografía, ""La verdadera novela de Dominique Strauss-Kahn"". Como un ""chimpancé en celo"" lo describió Tristane Banon, una escritora que lo acusó de haber tratado de abusar de ella. El periódico ""France Soir"" reveló el testimonio de uno de esos colaboradores que, hace tres meses, y aunque de forma anónima, le contó a un periodista: ""Durante muchos meses he pedido que Dominique se desplace siempre con un par de guardaespaldas. No hay que dejarlo solo. No porque haya que defenderlo de una agresión de alguien, sino para que, bueno, para impedir que sucumba a los problemas de su vida sexual"".

Ha llamado mi atención en este asunto que todo sucede como si la mujer que ha hecho la denuncia fuera, de entrada, la responsable. Existe la duda entre la ciudadanía de que Dominique Strauss-Kahn (DSK) ha sido víctima de una trampa (aunque no sabemos por parte de quién). En meses conoceremos el desenlace, teniendo como escenario los sistemas jurídicos de Estados Unidos, que están basados en la separación de los poderes y tratan a las personas en función del delito y no del estatus.

A pesar de que Estados Unidos no es ciertamente un modelo en todo, se reconoce la historia de sus periodistas que desenmascararon y forzaron a dimitir a Nixon. Eso jamás se ha visto en Europa y menos en México, donde las clases políticas saben, mucho más allá de sus conflictos, protegerse mutuamente.

Strauss-Kahn es un hombre afortunado al tener una esposa que lo ha liberado de las esposas. Anne Sinclair es la riquísima heredera de un comerciante de Picasso y periodista estrella de la televisión francesa en los años 1990. Ella iba a financiar la campaña electoral del esposo, quería demostrar que los franceses eran capaces de exorcizar los demonios de la Segunda Guerra Mundial y elegir presidente a un judío como ella, 75 años después de Léon Blum. Pero el candidato se suicidó políticamente en la suite de un hotel neoyorquino.

Algunos psiquiatras plantean la hipótesis del acto fallido para explicar la misteriosa autodestrucción de un mandatario consciente de su debilidad por las mujeres. ""Es difícil de imaginar que él no haya deseado en 'alguna parte' esta caída que marca el rechazo de un destino preconcebido"", escribe en ""Le Monde"" el psicoanalista Serge Hefez, quien traza un paralelismo con el cabezazo con el que Zinedine Zidane abandonó por la puerta de atrás la elite del futbol.

""Las fuerzas telúricas que nos habitan se nutren de una mitología íntima en la que se codean Ícaro y Edipo, Caín y Antígona, y todos esos héroes superados por un destino marcado por la gloria y la caída, a veces la resurrección"", argumenta Hefez.

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