Contrario a lo que muchos niños actores viven tras crecer en los escenarios artísticos a Christopher Uckermann estar desde los dos años frente a las cámaras le ha dado las herramientas suficientes para saber lidiar con la popularidad y la fama.
Uckermann recorrió gran parte del mundo cuando fue parte del grupo musical RBD pero para él ser conocido y reconocido en la calle no era algo nuevo, por ello confiesa que el éxito repentino surgido tras la telenovela Rebelde no lo desubicó o le hizo perder la cabeza.
“Desde que recuerdo me he visto en alguna revista, espectacular o televisión, empecé haciendo comerciales casi desde que nací, así que verme en televisión para mí siempre fue normal, nunca lo vi como algo extraordinario y creo que eso siempre me ha ayudado a no perder el piso”, detalló Christopher durante la promoción de su nueva serie Diablero.
Hace más de una década, el actor de 32 años se encontraba en los cuernos de la luna al ser parte de la banda que el productor Pedro Damián hiciera tras el éxito de su telenovela juvenil, y aunque no se arrepiente de haber sentido lo qué es la fama en todo su esplendor, decidió que en un futuro no quería una etapa similar así en su vida.
“Claro que nunca me arrepentiría de haber hecho algo que me dio tantas satisfacciones y de lo que tengo muchos buenos recuerdos, simplemente creo que todos debemos de hacer cosas nuevas y evolucionar y eso es lo que he tratado de hacer en estos últimos años, hacer trabajos distintos que incluso sean diferentes unos de otros”, señaló.
En medio de esa evolución de la que habla Christopher están los trabajos que elige, como Diablero, que estrenará con Netflix este fin de semana, y en el que da vida a un sacerdote que antes de dedicarse a Dios tuvo una hija que fue secuestrada por unos demonios, y por este motivo se une a un grupo de “cazafantasmas” para salvarla, todo esto teniendo como marco la Ciudad de México.











