Ciudad de las Flores a través de la crónica

Los cronistas tocaron temas referentes a la Ciudad de las Flores, de la bella gente. Diana Ramírez. CP
Los cronistas tocaron temas referentes a la Ciudad de las Flores, de la bella gente. Diana Ramírez. CP

La también llamada Comitán de las Flores fue retratada por la crónica chiapaneca a través de reputados cronistas que recientemente resaltar matices gastronómicos, de regionalismo, costumbrismo, tradiciones e incluso personajes emblemáticos, en Los Chimiles.

El periodista Amín Guillén Flores resaltó que Comitán no se concibe sin San Caralampio. Por ello, citó parte del contenido de su reciente libro, titulado Cántaro y Yagual, que cuenta con un apartado de este santo.

“San Caralampio llegó a Comitán 322 años después de los dominicos, y ha estado 167 entre los comitecos”, señala. Sin embargo, la fe en este santo no tuvo en todas partes el mismo destino que en Comitán en donde los devotos abundan, lo que no ocurrió en Monterrey, ya que la devoción al santo no prosperó. Pese a esto, la fiesta de San Caralampio se sigue realizando el 10 de febrero.

También habló sobre el “mote” de Comitán de las Flores, que no se adjudicó a través de un decreto oficial, y tampoco se cree que se deba a sus jardines sino que es un piropo a la belleza de las comitecas.

Diego David Green Martínez hizo remembranza a Rosario Castellanos, escritora, ensayista y poeta. El cronista sostiene que haber radicado en Comitán fue fundamental para que la pensadora desarrollara el indigenismo en su obra.

“No era Comitán sino la región de los ‘nueve guardianes’ y se fundó una región por indígenas”, dijo por su parte José Antonio Alfonzo Gordillo en referencia a que el primer nombre de la población fue Balún Canán o “lugar de las nueve estrellas”.

Para concluir, Arturo Guillén Figueroa señaló que existe una falta de interés de los aspectos históricos y culturales, por lo que espera que aún se siga preservando las costumbres y tradiciones de este pueblo.

Además, destacó los cambios culturales que hay debido al fenómeno social que se está viviendo y se refleja en el habla, ya que parte de la población ha emigrado a Estados Unidos para trabajar y al regresar traen nuevos tecnicismos a la región, los cuales contribuyen a que se pierda el voseo.