Parece de cuento lo vivido en Malawi, ex colonia británica y una de las regiones más pobres del mundo, ubicada al sur de África y sin salida al mar. Un país que obtuvo su independencia en 1964. Con una dictadura que duró treinta años. Es hasta 1993 por medio de un referendo que entra la democracia a su país, con una cooperación de donantes para apoyar su desarrollo, mediante el auspicio del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Llega al poder en 2004 un ex economista del Banco Mundial, quien presidio un auge económico de siete años por el respaldo de la ayuda exterior. Sin embargo, desde el año pasado el crecimiento se detuvo tras una disputa diplomática con Reino Unido, quien congelo millones de dólares en ayuda, incluida la de Estados Unidos. Porque se enteraron de que el gobernante ejercía malos manejos de la economía, con actitudes déspotas y malvadas hacia su pueblo. Además de que preparaba para su sucesión a su hermano, quien ejercía como ministro de Relaciones Exteriores.
Pero en este mismo mes, el perverso gobernante de Malawi, de nombre Bingu Wa Mutharika, de 78 años, sufre un ataque al corazón y muere, antes de poder concretar su plan de sucesión. Se retrasó por dos días el anuncio oficial del fallecimiento, lo que incrementó los temores de una crisis política, misma que menguo cuando altos cargos y el Ejército respaldaron la entrega de la presidencia de conformidad a lo señalado en la Constitución de Malawi, que especifica que el vicepresidente se hace cargo de país si el presidente fallece.
La vicepresidenta Joyce Banda juró el 7 de abril como presidenta de Malawi, convirtiéndose en la primera jefa de Estado en dicho país. Se espera que Banda dirija el país hasta las elecciones programadas para 2014. La presidenta, de 62 años de edad, es hija de un policía, graduada en Educación Infantil y activista en la defensa de los derechos de la mujer. Fue ministra de Género, Bienestar Infantil y Servicios Comunitarios durante el primer mandato de Mutharika, antes de obtener la cartera de Exteriores en el año 2006.
Banda nació el 12 de abril de 1950 en la localidad de Malemia, en la región de Zomba (sur), y adquirió a los 25 años su conciencia política en el seno del movimiento feminista de Kenia, que le dio las fuerzas suficientes para abandonar junto a sus tres hijos un matrimonio marcado por los abusos y el maltrato.
Antes de iniciar su carrera en la Administración Pública, Banda creó, en 1997, la fundación que lleva su nombre, con el dinero obtenido al ganar el Premio del Liderazgo por el Fin de la Hambruna en África, otorgado por la organización americana Proyecto contra el Hambre. En 1990, la nueva presidenta de Malawi fundó la Asociación Nacional de Mujeres Emprendedoras, que en la actualidad cuenta con una red de 70 mil negocios en manos femeninas.
La toma de posesión de Banda, a quien corresponde constitucionalmente el derecho a sustituir al fallecido presidente, ha supuesto para los malauíes un respaldo al orden democrático del país, que solo en el año 1994 logró deshacerse de treinta años de dictadura.











