Con la fama se heredan problemas

Jorge Ortiz de Pinedo no quiere que, cuando muera, su familia enfrente problemas por la herencia que les pueda dejar. En especial porque es un tema por el que ya ha pasado. “Cuando mi madre murió, fue un accidente, un atentado en Europa, obviamente la agarró desprevenida y no dejó testamento... Tuvimos que hacer un juicio mi hermano y yo para regularizar la casa que tenía”, dijo.

El actor de 74 años, que ha enfrentado algunos problemas de salud en fechas recientes, no cree que la responsabilidad de hacer un testamento recaiga solo en la gente vulnerable, sino en todas las personas. En el caso de los famosos, esto se agrava de manera particular, pues pueden dejar regalías y otras obras que podrían acarrear problemas a los descendientes.

“Cada dos, tres años, hay que modificarlo para que no haya broncas, porque llega un nieto nuevo, etcétera, hay que ir separando. Mis nietos primero fueron dos, luego cuatro y ahora son siete y así les vas dejando un poquito a todos”, dice el productor, que hace 40 años hizo su primer testamento.

Las razones para prevenirse sobran, pues ni la existencia de un testamento es garantía: dentro del medio del espectáculo hay casos como el de los cantantes Juan Gabriel y José José, cuyas familias y seres cercanos se distanciaron y vivieron conflicto tras su muerte (en 2016 y 2019, respectivamente) por el destino que tendrían sus bienes valuados en millones.

A sus 81 años, el actor Carlos Bonavides, otro famoso que ha pasado por problemas de salud, considera que es una obligación cívica hacer un testamento, “aunque no se tenga nada o si se tenga mucho hay que dejar constancia de la labor de la persona que muere”.

La idea de que sea un mal augurio tampoco ronda la cabeza de Bonavides o Alejandro Tomassi, quien también actualiza constantemente su testamento. La actriz Mayra Rojas ve como algo positivo dejar claro con quién irán los bienes, pues uno se va como llegó, “encuerado y sin nada”. “Tiene que estar estipulado y te puedo asegurar que tu alma va a estar tranquila el día que te vayas”, afirma.

La actriz Gabriela Carrillo tiene solo 35 años, pero es de las que aprovecharon que septiembre es el mes del testamento para hacerlo, en su caso ya compró incluso un paquete para prever su funeral. “La idea es no dejarle problemas a nadie, por queso yo ya compré el mío y el de mi mamá. Imagínate que me pase algo a mí y luego mi familia tendrá que pensar que debe pagar el funeral, la incineración... Luego la gente no tiene la economía para hacerlo. Bendito Dios yo en su momento la tuve y sí lo compré hace más de 15 años; no estoy en contra de esto, ni creo que sea un mal augurio, yo creo que hay que dejar las cosas bien”, explica la tabasqueña.