"Sara Regalado * CP. Salieron el 14 de diciembre en busca de la flor que adornará a partir de hoy el nacimiento de la Parroquia de Santo Domingo. Más de 500 hombres de todas las edades se enfilaron para cumplir el compromiso que sus ancestros, hace más de 400 años, les heredaron.
Este es el rito conocido en Chiapa de Corzo como la Topada de la Flor. Cada joven se pone una meta para cumplirle al Niño Florero, con todo el reto que implica en estos tiempos encontrar la flor mazorca y la flor pluma, además del gran esfuerzo que implica cargarlas durante el largo camino que recorren todos los hombres que veneran a Jesús.
De Chiapa de Corzo llegaron a ""El rodeo"", de ahí hicieron el trayecto más largo para llegar a Mitzitón. En ese lugar se internaron en el monte, se abrieron camino por los alrededores de Ocosingo y Teopisca y comenzaron la búsqueda de su objetivo: la flor mazorca y la flor pluma.
Cada quien decidió cuánto buscar, cuánto tomarle a la Madre Tierra; algunos llevan más, otros menos, según la edad y la condición en la que viajen, pero todos saben que el regreso será pesado, pues cargarán en sus espaldas alrededor de 30 kilos de flor.
Son tres años los que se le prometen al Niño de las Flores ir a la topada; sin embargo, para la mayoría de los varones que van, esto, más que una promesa, es un compromiso de vida, una tradición que cumplir. ""Yo voy a dejar de ir hasta que ya no pueda caminar o hasta que Diosito me lleve"", comenta el tamborilero, quien lleva 12 años llevándole flores a su Niño.
Cada uno de los más de 500 hombres que participan en esta tradicional hazaña tienen una razón, una motivación, una promesa o una petición que los pone en marcha, guiados por Don Tomás, quien se ha ganado el puesto de ""patrón"" por ser el que tiene más tiempo haciendo este recorrido, exactamente 45 años.
Alrededor de las ocho de la mañana del lunes, la gente de Chiapa de Corzo los recibió con fiesta, mariachi y comida; con la alegría de saber que regresaron con bien y que han cumplido.
Después de los rezos y los chicotazos que el ""patrón"" les da como símbolo de limpia, parten de la capilla del Niño de las Flores, ubicada en las orillas del Río de la Flor, hacia la zona conocida como ""El calvario"". La procesión avanza y al llegar al punto realizan una danza al compás del pito y el tambor, con música de alabanza, y en la que todos muestran su fervor.
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