Las cenizas del pintor Rafael Coronel Arroyo, quien murió el martes a los 87 años de edad en Cuernavaca, Morelos, arribaron a la capital de Zacatecas para rendir homenaje al pintor y coleccionista.
Ese acto consistió en un recorrido con la urna de ónix por las principales calles del centro histórico de esa capital, acompañada con música a cargo de la Sinfónica del Estado, que tocó “La marcha de Zacatecas” en el museo del artista.
Cientos de niños y niñas de escuelas primarias y secundarias ubicadas en el centro de esta ciudad acudieron a mirar el cortejo y despedir al artista, agitando pañuelos blancos al paso de la carroza fúnebre. Detrás del vehículo, decenas de personas caminaron para acompañar a Rafael Coronel, encabezadas por Juan Coronel Rivera, hijo del artista, el gobernador Alejandro Tello Cristerna y personajes de los ámbitos cultural y político del estado.
Primero se efectuó un acto solemne frente a la casa ubicada en la calle Allende número 109, muy cerca de la fuente de los Faroles en la capital zacatecana. Ahí nació Rafael Coronel en 1931, y unos años atrás, en ese domicilio fue dado a luz su hermano y también artista Pedro Coronel.
En ese sitio Manuel González Ramírez, cronista de Zacatecas, habló de la obra de Rafael Coronel, quien, ‘‘producto de un intenso trabajo y labor creadora, fue un pintor destacado desde un principio”.
El homenajeado, se recordó, ganó en 1970 la séptima Bienal de Sao Paulo, donde obtuvo el Premio Córdova al mejor pintor joven latinoamericano. Luego Rafael Coronel obtuvo el primer lugar de pintura figurativa en Osaka, Japón.
‘‘Su talento y originalidad de su obra forma parte de varias colecciones y museos en el mundo. Contra todo pronóstico, Rafael Coronel sí ha sido profeta en su tierra”, dijo el cronista.
En 1990 con el apoyo del gobierno del estado se rehabilitó el antiguo templo de San Francisco, que estaba en ruinas; ahí se inauguró el Museo Rafael Coronel que alberga la colección de máscaras más grande del mundo, cerca de 11 mil, además de su obra pictórica.
En 1996 y 2010 se confirió a Coronel la máxima distinción que otorgan el gobierno y pueblo zacatecanos: la Condecoración Zacatecas, y en 2011 se hizo acreedor al primer Premio Estatal de las Artes Francisco Goitia, al cumplir 80 años ‘‘de una vida fructífera y trascendente”.
Del que fue su domicilio, partió el cortejo fúnebre por la misma calle Allende hasta la avenida Miguel Hidalgo y hubo una parada frente a la catedral de Zacatecas, a cuyas puertas estaba Sigifredo Noriega Barceló, obispo de Zacatecas, a la espera de las cenizas de Coronel. La carroza se detuvo y la urna fue colocada en una mesa de caoba frente al altar principal.
De ahí el cortejo fúnebre siguió su ruta por la avenida Hidalgo hasta Juan de Tolosa para arribar al antiguo templo de San Francisco. En el Museo Rafael Coronel, cientos de personas aplaudieron en memoria al artista.
Ahí montaron guardia de honor junto a los restos, además de su hijo, Juan Coronel Rivera, el gobernador Alejandro Tello y su esposa, así como los artistas zacatecanos Ismael Guardado y José Esteban Martínez.












