Cierra la primera etapa del proyecto de intervenciones con una pieza de la artista española María Cerdá Acebrón, en la entrada del Museo Jumex.
La exposición “Querido lector, no lea” de Ulises Carrión salió del Museo Jumex. Cruzó el muro invisible de la institucionalidad, ese que pone distancia con el espectador. Lo hizo a través de 60 carteles fluorescentes montados en la explanada del recinto.
Cada uno tenía escrito una reflexión sobre la obra del artista veracruzano. Una frase del público sobre su experiencia dentro del museo que sirvió de enlace entre la institución y el espectador. Un puente entre quienes están fuera y quienes adentro.
Fue la intervención de la artista María Cerdá Acebrón (Madrid, 1984), titulada Circulación, con la que termina la primera etapa del proyecto Satélite, una iniciativa autogestiva de la curadora Violeta Horcasitas.
El ejercicio, que realizó fue ajeno al programa de actividades del Museo Jumex con la intención de alterar el proceso habitual de producción y exhibición de una obra de arte. Alterar, pues, la estabilidad del espacio oficial.
Cerdá Acebrón recolectó las frases a través de entrevistas con personas que visitaron la exposición. Preguntó en específico sobre cuatro obras: Querido lector, no lea, Gossip, Scandal and good manners, A book, y los registros de sonido reunidos en una sola sala. A partir de las declaraciones del público, la artista reconstruyó estas mismas piezas en el exterior del museo. Una extensión de la muestra, y, a la vez, una lectura periférica.
Para la artista es un juego sin aviso: “Es jugar a abrir un espacio que es el propio museo. Y se trata de jugar en un espacio sin permiso. Entonces los carteles son los fragmentos de esas cuatro piezas que crean una experiencia fuera de la sala de exposición para quienes no entran, y también una lectura distinta para quienes sí entraron y conocen esas obras”. Propuesta que en cierta medida cumplió el objetivo al detener el paso de las personas, muchas sin intención de entrar al museo; algunas curiosos se atrevieron a preguntar.
De eso se trata el proyecto Satélite, apuntó Horcasitas: extender los límites de un museo, cuestionar las maneras de exhibición, reflexionar sobre los procesos creativos, analizar la relación institución-espectador. “De alguna forma pienso que el museo tiene que transformarse porque seguimos en el mismo modelo de hace años, llegar y ver una obra montada en muro; no quiero decir que todas las exposiciones tienen que ser interactivas, sino ofrecer otros diálogos”, explicó.











