Conmemoran a Rosario Castellanos

Conmemoran a Rosario Castellanos

Con motivo de conmemorar un año más del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, así como también un recordatorio de la vida y obra de la escritora Rosario Castellanos, la promotora cultural Marisa Trejo Sirvent dictó la ponencia magistral “Rosario Castellanos”.

El evento tuvo lugar en el Museo Regional del Centro INAH Chiapas, a las 11:00 de la mañana del 9 de marzo. En representación de la directora de dicho recinto cultural, Fanny López Jiménez, Leopoldo Robles dio la bienvenida tanto a la expositora como a la concurrencia —como invitados especiales figuraron estudiantes de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach)—.

Trejo Sirvent recordó a la Rosario Castellanos multifacética que el pueblo chiapaneco conoce: poeta, novelista, ensayista, periodista, hija acomodada de Comitán de Domínguez, esposa de Ricardo Guerra y madre de Gabriel.

Hija de Adriana Figueroa (una ama de casa tradicional) y César Castellanos (hacendado), Rosario fue una niña muy cuidada por sus padres como consecuencia de que su hermano perdiera la vida durante su tierna infancia, dejando a la poeta con el peso de ser casi hija única.

Aunque nacida en el Distrito Federal, hoy Ciudad de México, vivió desde sus primeros días en Comitán y no volvió a la capital del país hasta entrada la adolescencia, cuando se fue acompañada de sus padres para estudiar allá.

Durante sus años escolares forja amistades como las de su eterna amiga Dolores Castro Varela, Jaime Sabines, a quien conocía desde niño por la cercanía de sus respectivas familias (ambas chiapanecas), Augusto Monterroso, Emilio Carballido y Luis Villoro, entre otros, con quienes fueron conocidos como la generación de los mascarones.

Siendo alumna de los ateneístas, pudo a su regreso al estado ser parte del Ateneo de Ciencias y Artes de Chiapas, en indistintos proyectos culturales e instituciones como el entonces Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas (ICACH), hoy Unicach.

Además de ejercer durante toda su vida como escritora en distintos géneros literarios, a la vez que como promotora cultural, Rosario también fue diplomática, puesto en el que se encontraba cuando murió en Tel Aviv, Israel, según la versión oficial, por un accidente con una lámpara que la electrocutó.