"Sara Regalado * CP. No hay quien pueda hablar mejor de un suceso que el que lo vive. Por eso la charla que se efectuó el miércoles, denominada ""A 20 años de la caída del muro de Berlín, la reunificación alemana y sus efectos globales"", fue toda una revelación para el público asistente, primero con el testimonio del embajador alemán en México, Hans Guenther Mattern, y luego con el análisis de expertos internacionalistas como Alfredo Rojas Díaz-Durán.
La mesa redonda, llevada a cabo en el auditorio del Centro Cultural de Chiapas ""Jaime Sabines"" y convocada por la licenciatura en Historia de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas también contó con la presencia y los discursos del rector de esta casa universitaria, Roberto Domínguez Castellanos; la coordinadora de gabinete del estado de Chiapas, Blanca Ruth Esponda Espinosa, en representación de el gobernador Juan Sabines; María del Rocío Ruiz Herrera, coordinadora de la licenciatura en Historia de la Unicach; Miguel Ángel Zebadúa y Carlos Montesinos, ambos catedráticos de la Unicach.
Contexto
Al término de la Segunda Guerra Mundial, Alemania fue dividida en República Federal Alemana (de occidente) y República Demócrata Alemana (de oriente); en ésta última se estableció el sistema socialista, con el apoyo de la Unión Soviética. Tal hecho dividió a la raza alemana e impidió que los del lado oriente cruzaran la línea que dividía el territorio, mejor conocida como el Muro de Berlín.
Durante 28 años, Alemania estuvo dividida por una barda de 45 kilómetros de longitud; muchas personas murieron en el intento de superar la dura vigilancia de los guardias fronterizos de la RDA cuando se dirigían al sector occidental. El número exacto de víctimas está sujeto a disputas y no se conoce con seguridad. La Fiscalía de Berlín considera que el saldo total es de 270 personas, incluyendo 33 que fallecieron como consecuencia de la detonación de minas.
Finalmente, el 10 de noviembre de 1989, el muro cayó. ""Fue un vocero de la República Demócrata Alemana el que dijo ante los medios de comunicación que se había tomado la determinación de que los habitantes de aquella zona sólo necesitarían su pasaporte para pasar a la Alemania de Occidente. Fue un hecho memorable, pues cuando un periodista preguntó que a partir de cuándo se podía llevar a cabo esta medida, el vocero no tenía el dato, lo buscó entre sus papeles y sólo contestó: 'A partir de ahora'. Entonces todos los que estaban escuchando por radio o viendo por televisión estas declaraciones corrieron por su pasaporte y se dirigieron de inmediato al muro. Los militares no sabían qué hacer, no entendían qué estaba pasando, no estaban enterados de nada, y bastó con un solo militar que dudó y que en un momento abrió sólo un poco una de las barras, para que la gente se abalanzara a ese espacio mínimo y abriera definitivamente la barrera"", recuerda Hans Guenther Mattern.
""Yo por ese entonces -continúa- estaba en Londres estudiando inglés, y hablé a mi casa; mi padre, en cuanto escuchó mi saludo, me dijo: '°Hijo, se ha caído el muro!'. A lo que yo sólo pude responder: 'øEstá bien la casaú'. Y él, antes de pasarme a mi madre, me dijo: '°Idiota!'. Al hablar con mi madre ella ya me explicó con más detalle lo que estaba pasando, la conmoción y emoción que se vivían"".
Finalmente, tal como relató Hans, el proceso de la reunificación alemana fue más rápido de lo que se hubiera pensado, porque fue el pueblo quién decidió y cooperó para llevarlo a cabo. En marzo de 1990 se hicieron las primeras elecciones libres en la República Demócrata Alemana y fue cuando, libremente, esta parte decidió unirse a la República Federal Alemana.
De todo esto, el propio Hans Guenther tiene varias impresiones y tesis. La primera es que: ""Las dictaduras no duran para siempre, suelen ser sistemas en que hombres deciden que ellos saben lo que es mejor para la gente sin darle alternativa al pueblo, pero estos hombres se acaban, se agotan y en algún momento todo tiene que acabar"".
Otro punto central es que, ""el pueblo sí tiene la facultad de cambiar un sistema si no funcionan sus mecanismos, a través de una revolución pacífica. Los habitantes de la RDA no provocaron muerte, no derramaron ni una gota de sangre y obtuvieron su libertad, pero es necesaria la ayuda de afuera. En ese entonces el dirigente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, se dio cuenta de que su sistema de gobierno estaba podrido, en bancarrota, y decidió ya no mandar ayuda militar a la RDA, para no seguir manteniendo un sistema que ya no servía. Ese fue un factor muy importante"", explicó el embajador.
Otro factor externo es que Austria y Hungría abrieron sus fronteras a los alemanes de Oriente para que pudieran pasar a Alemania de Occidente sin tener que cruzar el muro, y también, de modo interno, las conocidas ""Manifestaciones de lunes"", en las cuales los demandantes pedían democracia con el lema ""Nosotros somos el pueblo"", que posteriormente cambió a ""Nosotros somos un pueblo"", haciendo referencia a la división que había en Alemania. Actualmente, ""las nuevas generaciones no tienen en su pasado el recuerdo de esos sucesos, no saben que existió o de qué se trató, y por lo mismo, no se valora la libertad con la que se cuenta, por eso es importante la difusión de la historia"".
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