Fue político, padre de familia, sacerdote, comandante y hasta campesino; no tuvo prejuicios en los personajes que desempeñó el actor Ernesto Gómez Cruz, quien falleció a los 90 años de edad en las primeras horas del 7 de abril.
El veracruzano nacido en 1933 tuvo varios empleos en su juventud, entre ellos el de barrendero; luego comenzó una carrera como fotógrafo, para después viajar a la Ciudad de México para seguir su sueño de ser actor; tuvo una beca en el Instituto Nacional de Bellas Artes, en donde fue construyendo su carrera.
Después se convertiría en un maestro en la actuación que dejó huella por su versatilidad en el cine, televisión y teatro, y se consolidó como un referente en la industria del entretenimiento; su trabajo inició en 1967 con la película Los caifanes, donde hizo el papel de “El Azteca”; su última actuación fue en la telenovela Por amar sin ley, en 2018.
En 1986, Juan Osorio producía sus primeras telenovelas cuando llegó a sus manos la historia de un delincuente que se hace pasar por sacerdote para evadir a la justicia. Se trató de la telenovela El Padre Gallo, con un personaje que lo consagraría en la pantalla chica y forjaría una amistad entre los dos.
“Siento que la familia actoral tiene una gran pérdida por un hombre que dio el cien por ciento, por su profesionalismo en todo lo que trabajó: en el cine, la televisión, el teatro; dio clases, fue un hombre muy completo, muy trabajador que desgraciadamente ya cumplió su ciclo. Me quedo con la gran satisfacción de haberlo conocido, de haber sentido a un verdadero amigo, pues compartimos cosas personales que a los dos nos fortalecieron”, expresó el productor.
Aventurero
Lo mejor que le pudo haber pasado, dijo Osorio, fue haber tenido también a Gómez Cruz en Aventurera y verlo trabajar con el personaje del comandante: “Fue un personaje que trascendió a través de la interpretación que él le daba, un gran amigo de Carmen Salinas, una persona con quien siempre era un deleite trabajar, tanto actores y producción, por su disposición y humildad de siempre”.
Con César Évora también forjó una amistad, primero en los pasillos de Televisa San Ángel y luego en el Festival de Cine de La Habana.“Fue un actor que amó su trabajo con el alma y nos dejó personajes entrañables y maravillosos”, declaró.
No trabajaron en las mismas telenovelas, pero sí fuera del país. “Tuve la maravillosa oportunidad de conocerlo cuando fuimos compañeros del Jurado de Ficción en el Festival de Cine de La Habana en 1992, hicimos muy buena mancuerna y coincidimos en la valoración y análisis de los filmes presentados, eso forjó una amistad fuera de las tablas de un escenario o un set. Siempre que nos veíamos era un recuerdo de buenos amigos que rememoraban momentos vividos. Descanse en paz una de las auténticas luminarias del cine mexicano”, recordó el cubano.
En la obra de teatro Aventurera, otro de sus grandes trabajos, creó vínculos con muchos compañeros, entre ellos la modelo Carmen Campuzano, cuya pareja actuaba en el musical. “Se ha ido un grandioso actor de cine, televisión, teatro, en todos los ámbitos. Fue una persona a la que quisimos todos los que lo conocimos. Tuve el gusto de tratarlo; era muy respetuoso, formal, trabajador, extraordinariamente responsable, formó parte de una generación que nos ha dejado un gran legado”, comentó la famosa.
Aunque parecía ser muy serio, Campuzano recordó al “caifán” como una persona divertida. “Así como era muy serio, tenía grandes momentos de esparcimiento, porque con todas las producciones en las que participó siempre hubo momentos chuscos que recordar y vivir, por eso creo que se fue un gran actor”, contó.
Altas y bajas
La ley de Herodes, El infierno, El crimen del padre Amaro y El callejón de los milagros fueron otras producciones en las que trabajó a lo largo de más de medio siglo. Ganó dos veces el premio Ariel de Plata a mejor actor y cuatro más por coactuación masculina. Por su trayectoria: más de 150 películas, cortos, más de 30 telenovelas, y teatro, Gómez Cruz recibirá en los próximos días un homenaje póstumo en el Palacio de Bellas Artes.
Padecimiento
El primer actor Ernesto Gómez Cruz padecía demencia. En ocasiones no quería comer y a lo largo de varios años sufrió problemas renales. Así lo informó su hija, Virginia Gómez, a varios medios de comunicación quien indicó que su padre falleció en un hospital, ubicado en la colonia Roma Norte, de la Ciudad de México.
“Nunca se detectó la bacteria que tenía, entonces a cada rato se enfermaba, cada mes, cada 15 días, y eso implicó el deterioro de su cuerpo. A veces se perdía, en una salida de hospital ya no caminó”, señaló.
Nunca se contagió de covid-19. Sin embargo, el encierro lo deprimió mucho, confirmó su hija, quien detalló que el cuerpo del histrión fue cremado el lunes y sus restos serán esparcidos en su tierra natal, Veracruz.
Partida
En sus últimos momentos ella estuvo con el artista de 90 años en sus brazos; hablaron, le rezó, hasta que Gómez Cruz decidió partir. “Le costó trabajo irse, porque el hecho de estar en el hospital intubado fue difícil, decidió irse. Le gustaba trabajar, su trabajo es usar la memoria; lo que le faltaba, la memoria”, indicó.
Respecto a los problemas económicos de los que constantemente se quejaba don Ernesto, su hija comentó que no le faltó nada en su último periodo de vida, aunque no había mucho trabajo, ni había excesos, contaba con su pensión.











