Son Sherwin y Jonathan, los protagonistas de la tesis de graduación del Ringling College of Art and Design de Florida del mexicano Estaban Bravo y la estadounidense Beth David, que se ha vuelto viral en internet por abordar un tema controvertido: la homosexualidad de los niños y las elecciones sexuales en edades tempranas.
“Nuestro objetivo fue trasmitir un mensaje de amor y aceptación para los niños que sienten que no encajan en el patrón sexual que la sociedad les impone, hacerle ver al mundo que todos, desde pequeños, tenemos el derecho de amar y de elegir a la persona con la que queremos estar y no debemos tener miedo por eso”, explica David.
El corto, de apenas cuatro minutos, sigue las carreras, literalmente, de Sherwin detrás de su corazón que se dispara, desbocado, hacia Jonathan.
El proceso
Bravo, de 24 años, cuenta que todo comenzó cuando tuvieron que plantearse un tema para su trabajo de graduación del Ringling College. Una amiga les propuso la idea de hacer un corto animado con un niño al que se le salía el corazón e iba detrás de una niña que le gustaba. Sin embargo, cuando lo pensaron bien, la idea perdió sentido para ellos.
“Yo creo que cuando uno cuenta una historia, también debe sentirse identificado con ella. Beth y yo somos gays y sentimos que si contábamos la historia desde nuestro punto de vista, tendría más sentido para nosotros, sería más honesto y alcanzaría una dimensión mayor”, contó Bravo.
“Beth y yo sabemos muy bien qué es lo que se siente al vivir con ese temor a tus sentimientos y a que todos los demás sepan. Al personaje lo vemos corriendo para huir, se esconde incluso en un basurero. En eso nosotros dos nos identificamos, porque era lo que hubiéramos hecho con nuestros sentimientos: los hubiéramos ocultado, hubiéramos corrido de ellos”, afirmó.
Una vez con la historia, empezó el proceso de producción: el guión, la creación de los personajes y el diseño en computadora… tardaron en eso un año y cuatro meses: de enero de 2016 hasta abril de este año. Salvo la música y el sonido, todo el trabajo estuvo en manos de ellos dos. No hubo una productora detrás de la historia, no hubo un gran equipo, no hubo publicidad.
Los fondos para la producción se recuperaron a partir de una campaña de recaudación por internet y, desde entonces, tuvieron la primera sorpresa: los 3 mil dólares que calcularon necesitar para terminarlo, se volvieron casi 14 mil en donaciones.
En abril, cuando presentaron el trabajo de grado terminado, consiguieron el Premio de Oro del Jurado del Ringling College. Pero ese fue solo el inicio. El video ya ha sido aceptado en más de 20 festivales de cine y, desde el 31 de julio pasado, cuando lo subieron a internet, se colocó entre los cortos de animación más vistos en lo que va del año, según estadísticas de Youtube.
Controversias
In a heartbeat no ha escapado a las controversias desde su publicación. Así como hay quienes resaltan el valor de explicar desde una mirada sensible y natural la sexualidad de dos niños, promover la tolerancia y el respeto, algunos lo acusan de difundir la homosexualidad entre los menores o elegir un tema como este para generar polémica y audiencia.
“Cuando leo los comentarios que dicen que estamos promoviendo la homosexualidad, me pregunto si acaso una historias entre un hombre y una mujer promueve la heterosexualidad. Yo no me convertiría en heterosexual por ver una historia entre un hombre y una mujer. Por una sencilla razón. Uno es, uno no se convierte”, señala Estaban Bravo.
El realizador, nacido en Ciudad de México, asegura saber de dónde vienen esos comentarios, porque dice que nació y creció en una sociedad en la que ser homosexual podía hacerlo sentir culpable. Por eso, cuenta, no confesó a nadie su orientación sexual hasta hace dos años.
“Creo que por eso es importante este corto, porque nunca ha habido una representación así entre los medios y nosotros, que somos dos estudiantes, tratamos de hacer la historia que nos hubiera gustado ver cuando éramos pequeños, para entender que no había nada malo con nuestros sentimientos, que no había razones para ocultarlos”, dice.












