El nombre del tenor Plácido Domingo (Madrid, 1941) engalana desde hoy un gran auditorio al aire libre del Conservatorio Nacional de Música (CNM), en donde estudió el también pianista y director de orquesta nacido en España pero trasladado a México a los ocho años. La placa alusiva fue develada por Domingo y Lidia Camacho, titular del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).
El tenor, que el día anterior había dado un concierto en Seúl, expresó que ahora le falta actuar en auditorio al aire libre. Camacho, a su vez, hizo votos para que algún día exista una cátedra Plácido Domingo. El homenajeado respondió: “Vamos a ponernos de acuerdo. Pero, más que una conferencia magistral prefiero que se haga en forma de charla”.
Conmovido, Domingo dijo que era difícil contener las lágrimas al remontarse a la época ahora tan lejana en que estudió en el CNM. Siempre que le preguntan dónde estudió, contesta con mucho orgullo en el Conservatorio Nacional de Música, de México. Los docentes de ese entonces eran los hermanos Halffter, Carlos Chávez y Blas Galindo, ese último director de la escuela. Él en el canto tuvo a maestros como Carlos Morelli y Fanny Anitúa.
El salto, continuó, fue del CNM al Palacio de Bellas Artes al recordar sus primeros papeles en las óperas allí presentadas como Diálogos de carmelitas. Hasta la fecha, señaló, ha dado casi cuatro mil funciones de ópera.
Lidia Camacho se refirió a Domingo como “una de las figuras deslumbrantes de la escena mundial” y le agradeció que haya aceptado la presente invitación. Resaltó su relación con diferentes aspectos de México como la creación del concurso Operalia en 1993.
La directora general del INBA hizo hincapié en la generosidad y la solidaridad del tenor, y recordó su participación directa en el rescate de víctimas de los terremotos de 1985, catástrofe en la que perdió a familiares.












