Continúa con sus presentaciones

Los conciertos se llevan a cabo en Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli. Cortesía
Los conciertos se llevan a cabo en Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli. Cortesía

La Orquesta Sinfónica de Minería presentó el sexto programa de su Temporada de Verano 2026 en la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli con dos invitadas especiales: Jeannette Sorrell (San Francisco, 1965) como directora huésped, y Shari Mason (violín solista).

El programa, conformado por obras de Schubert, Mozart y Haydn, tuvo —en palabras de Sorrell— conexiones fascinantes: “Los tres compositores vivieron en Viena y conocían la música de los demás. Mozart estudió con Haydn. Haydn también aprendió de Mozart. Podemos ver esto en el final de la sinfonía de Haydn; el tema y el contratema son muy similares al final de la famosa sinfonía ‘Júpiter’ de Mozart. Mozart compuso esta sinfonía cuatro años antes de que Haydn compusiera la suya, así que claramente Mozart tuvo una influencia en él. También pienso que Schubert se inspiró en Haydn para el inicio de su ‘Sinfonía inconclusa’. En el recitativo del chelo, Haydn usa algo similar en su Sinfonía Drumroll. En ambas obras, los chelos y los contrabajos imitan el discurso dramático de un cantante, así que suena como un recitativo, los chelos se convierten en la voz humana”.

Nuevos contactos

Sorrell, ganadora del premio Grammy y fundadora de la Apollo’s Fire Baroque Orchestra, añade que, como directora huésped, siempre es un reto encontrarse por primera vez con una nueva orquesta y percatarse de las formas que esta tiene para comunicarse. Dice que hace unos días tuvieron su primer ensayo en el que los integrantes de la Sinfónica de Minería le parecieron grandes artistas.

La directora, además, es conocida por su interés en difundir la música antigua, la importancia de restaurar el sentido del drama y la retórica que posee: “Así es como los compositores de la época pensaban sobre la música, escribían música que imitaba las recitaciones dramáticas de los oradores de la Grecia y Roma antiguas. Así que la música está pensada para tener momentos de suspenso, de sorpresa o contemplación. Una manera de interpretar que fue un poco olvidada durante cien años”.

La música mexicana no le es ajena a esta exploración. A Sorrell le entusiasma tocar, junto a Apollo’s Fire, la danza “Xacara” de la que hizo arreglos pensados particularmente para el grupo: “La hemos tocado muchas veces como ‘encore’. La ‘Xacara’ era una danza del siglo XVII con un ritmo gracioso”.