El popular libro de la mexicana Laura Esquivel es el primero de una trilogía que continúa con El diario de Tita, recientemente publicado, y concluirá con Mi negro pasado, adelanta la escritora.
La idea de seguir contando la historia de Tita y su familia surgió hace un año, en una charla entre amigos. “Estuvimos platicando de lo que pasaba con Como agua para chocolate, que salió hace 27 años; ha sucedido un fenómeno que nunca me esperé: hay una generación nueva que la está descubriendo y la ha adoptado; cuando me presento en conferencias o ferias hay una gran cantidad de jóvenes con su ejemplar.
“Hablábamos del impacto de la novela y de las razones por las que sigue vinculándose de manera muy íntima con las personas, con las familias. Me plantearon la posibilidad de retomar esa historia”, dijo Esquivel en conferencia de prensa.
Reconoce que en un primer momento pensó que esa historia ya estaba terminada, aunque después se dio cuenta de que le gustaría retomarla, así que escribió cinco capítulos de Mi negro pasado, que será narrada por la tataranieta de Pedro y Rosaura, personajes de Como agua para chocolate.
Se contará, añadió, desde la época actual, pero a través de la tataranieta, que “tiene problemas alimenticios, porque hubo un rompimiento en la familia”.
“¿Qué sucede entre 1910 y la época actual? Que ha habido grandes rompimientos reales, fuertes, fracturas poderosísimas en este país, muy dolorosas que nos han hecho perder el sentido de vivir, comer, sentarnos a la mesa, disfrutar, comunicar nuestros pensamientos, emociones más íntimas, de sanarlas, de practicar los rituales más insignificantes, esos rituales íntimos que suceden en las casas porque estamos destruidos en otras cosas”, argumenta.
El diario de Tita es eso, las memorias personales de Tita, lo único que sobrevive al incendio del rancho en el que vivía. “Este diario es el que quise reconstruir” y “lo que quería es que la gente sintiera que estaba rescatando el diario de Tita, que cuando lo vean digan: ‘yo fui la que lo rescaté’, ‘este diario me está sirviendo, me va a alimentar, voy a encontrar una historia’”.
En ese diario Laura Esquivel rescata 20 años de la historia de Tita; además “es un libro que se elaboró de una manera muy íntima, muy personal”, nacido de una pregunta: ¿qué habría guardado Tita en su diario, qué objetos, fotografías, flores? “Aquí vienen cartas flores, recuerdos, todo elaborado a mano por mí misma. Cada flor que está en el libro fue prensada, cada foto está rescatada”, en un afán de ofrecer al lector una sensación de intimidad.












