"México * Agencias. Miguel Covarrubias se sentía atraído por la danza. De la misma forma que lo llevaba a la práctica en su pintura, podía captar el movimiento en sólo dos o tres trazos. Tuvo dos musas, ambas bailarinas, que después de conocerlo decidieron probar suerte en las artes plásticas: Rosa Rolando y Rocío Sagaón.
Esta última protagonizó la coreografía ""Zapata"", junto con Guillermo Arriaga, puesta en escena que marcó un estilo en la danza contemporánea.
""Miguel pintaba como agua de río que fluye"", observa en entrevista Rocío. Destaca: ""Era muy amable. Nadie me había tratado tan bien. A mí no me gustaba salir con jóvenes de mi edad, los sentía aburridos.
Conocí a Miguel y quedé fascinada, físicamente era muy atractivo.""
Elena Poniatowska publicó recientemente ""Miguel Covarrubias. Vida y Mundos"" (ERA, 2004), en donde reúne la serie de entrevistas que realizó en 1957 a partir de la muerte del artista plástico.
En su momento, Rosa Rolando le externó a Poniatowska que no deseaba aparecer en un libro junto a Rocío Sagaón, última compañera de El Chamaco. La periodista cumplió fielmente la petición de la primera esposa y, aunque ésta falleció hace algunos años, no estuvo en sus planes conversar con Sagaón, quien vive en una finca de Rancho Viejo, localizada a las afueras de la ciudad de Xalapa.
Miguel Covarrubias no fue el único que retrató la belleza de Sagaón, también posó para Arnold Belkin y Xavier Guerrero. Diego Rivera le pidió que fuera su modelo, pero la cita nunca se concretó porque ella era muy disciplinada en todo lo relacionado con sus ensayos, presentaciones y giras fuera del país.
""Miguel fue para México lo que Serge Diaghileff a la danza en Rusia"", puntualiza Sagaón.
En el libro de Poniatowska sobre Covarrubias, Rosa y Rocío, figuran como rivales. Se decía que Miguel estaba cansado de tener que lidiar con ambas.
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