El martes no suele ser el día en que alguien decide ir a llorar a un concierto. Pero con Cristian Castro, en el Auditorio Nacional, el cantante convirtió una noche de mitad de semana en drama romántico, humor y nostalgia noventera.
Vestido de morado y con un escenario iluminado por pantallas que simulaban un videojuego de neón, el hijo de Verónica Castro apareció entre aplausos y comenzó a calentar el ambiente con palmas antes de arrancar con “Se fue el sol”.
Desde los primeros minutos dejó claro que la voz seguía ahí, los agudos que lo convirtieron en uno de los intérpretes más reconocibles del pop latino volvieron a escucharse con fuerza en el recinto.
“Hola, México”, saludó antes de seguir con “En este bar”. El famoso halagó al público diciéndoles “ustedes son las estrellas” y hasta se permitió jugar con la audiencia dividiéndola entre izquierda y derecha para ver quién cantaba con más energía. “Hoy ustedes son las estrellas, son más lindos y más hermosos que todas las estrellas juntas”, dijo al público que llenó el lugar.
A lo largo del concierto, fue construyendo una atmósfera de nostalgia que encontró su momento más claro cuando preguntó directamente al público: “¿Quién vino a llorar? Es martes y están medio más o menos, ¿verdad? Es difícil llorar en martes… ¿sí puedes? Vas a poder”.
La frase provocó risas, pero también gritos de aprobación entre los asistentes. El recinto terminó convertido en un coro de miles de voces que acompañaron clásicos como “Mi vida sin tu amor”, “Azul” o “No podrás”, canciones que desde los años noventa han sido parte del repertorio de varias generaciones.












